SORPRESA Y ASCO

Emociones de primer nivel

Hasta ahora hemos visto las 4 emociones más potentes: ALEGRÍA, MIEDO, ENFADO y TRISTEZA. Sin embargo hay 2 emociones más que debemos tener en cuenta y, como con el resto, entender qué quieren decirnos y para qué nos sirven.

El Asco

Olores desagradables, sabores repugnantes, sensaciones asquerosas…¡Que grima! El asco es una reacción de primer nivel de supervivencia que trata de protegernos de agentes o sustancias externas que pueden sentarnos mal.

Pero hay veces que también sentimos asco ¡frente a una situación o una persona! ¿Cómo es posible?

El asco nos informa de que hay algo que rechazamos

No nos da miedo, no nos enfada… nos repugna. Y esto ocurre porque esa persona o acción, está en el lado opuesto a alguno de nuestros valores o creencias.

Por ejemplo, si uno de mis valores es la honestidad y soy consciente de que alguien ha sido deshonesto, me producirá rechazo e instintivamente, arrugaré la nariz, como si de un mal olor se tratara.

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En el extremo del asco está la intolerancia lo cual puede llevarnos al alejamiento de personas y situaciones. En este sentido, llevar el Respeto y la Empatía por bandera, nos permitirá echar un segundo vistazo a la situación y valorar si el alejamiento nos beneficia o perjudica.

La Sorpresa

A priori puede venirnos a la mente un regalo o una fiesta, pero existen también las sorpresas desagradables.

Esta emoción es considerada “neutra” puesto que, dependiendo del estímulo externo que recibamos la experimentaremos como positiva o negativa.

La sorpresa aparece cuando sucede algo inesperado y es la antesala a cualquiera de las anteriores emociones

En la sorpresa estamos en un limbo, con los 5 sentidos puestos pero al mismo tiempo paralizados. Tratando de comprender lo que está sucediendo, nuestro cerebro se vuelve loco buscando explicaciones lógicas a 1000 revoluciones por minuto y nos dispara energía a nuestro cuerpo por lo que pueda pasar.

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Cuando sentimos sorpresa estamos 100% en el momento presente, viviéndolo, experimentándolo.

Fijaos en bebés y niños, que viven en la sorpresa constante, experimentando el momento presente como si fuese el único.

La sorpresa puede ser tan sumamente impactante que nos puede dejar en un estado de shock del que tardemos días en salir.

Estas 2 emociones, completan la lista de las 6 básicas de los post con la categoría: EMOCIONES

Para mí, aprender lo que cada emoción quiere decirnos es el paso “0” en el viaje del autoconocimiento, así que espero que hayáis aprendido tanto como lo hice yo misma en su día.

Deja tus comentarios, dime qué te han parecido y ¡comparte con el mundo!

ENFADO

La emoción más seductora

De las 6 emociones básicas, el enfado nos agrada y disgusta de forma ambivalente.

Por un lado, se desencadena ante lo que percibimos como una amenaza y por ello se ha determinado que la base del enfado es el Miedo. También existe la preparación física para la lucha-huída, discutimos acaloradamente o nos alejamos indignados de la situación.

Por otro lado, se liberan puntual y secuencialmente las catecolaminas, unas hormonas que nos energizan, aumenta nuestra frecuencia cardíaca, aumenta la testosterona (agresividad y actuación) y disminuye la segregación de cortisol.

Bajan nuestras cejas, fruncimos el ceño y abrimos las aletas de nuestra nariz.

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Algunos estudios recientes indican que la expresión física y conductual del enfado pretende “negociar” una situación dada, pero no para alcanzar el win-win sino en busca de la resolución “por las buenas o por las malas” a nuestro favor.

¿De qué nos informa el ENFADO?

El Enfado nos indica que se ha traspasado una de nuestras lineas rojas, nuestros límites.

Nuestros Valores

Los valores son la base de nuestro sentido, pensamiento y actuación.

A lo largo de la vida hemos ido integrando una serie de creencias acerca de lo correcto e incorrecto, acerca de la consecución del amor, la seguridad y la libertad, necesarios para la vida humana. Esos conjuntos de creencias y experiencias van construyendo nuestro sentido del YO, nuestra identidad y nuestras líneas rojas.

Los valores tienen un peso enorme y fundamental en nuestra vida y nos ayudan a elegir con coherencia y congruencia así como a delimitar nuestro rumbo en la existencia.

Tus valores marcarán tus decisiones en la vida

Por lo tanto, si alguien o algo maltrata de algún modo esos fundamentos, se desatará en tí el enfado, puesto que lo sentirás como un ataque a tu Self, a tu autoestima, a tu identidad. Una amenaza en toda regla que, aunque no ponga en peligro tu vida (como puede experimentarse con el miedo) si pone en peligro tu idea del Yo.

Catarsis y Represión

Nuestro raciocinio pierde fuerza cuando estamos enfadados y no resulta fácil detenernos ya que, como hemos dicho, nos vamos cargando de energía puntualmente, de forma que el enfado no tiene otro camino que aumentar si no lo manejamos.

La catarsis implica pasar a la acción agresiva y violenta que nos induce el enfado, darle alas al impulso que nos invita a atacar a la amenaza. Esto no es buena idea, ya que un enfado descontrolado, agresivo y furioso puede ser devastador.

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La represión, o intento de evitación del enfado, no es más positivo que la catarsis, ya que esa energía y agresividad la dirigiremos a nosotros mismos, en forma de somatizaciones, cargas emocionales o incluso auto lesiones.

Gestionar el enfado

Tratar de evitar enfadarnos es imposible, puesto que las emociones suceden sin que le pongamos consciencia pero, en el caso del enfado, reconocer cómo actúa en nosotros y poder manejarlo es de vital importancia.

Enfadarnos es natural y necesario por lo que el objetivo será aceptarlo, no negarlo y tratar de expresarlo de una forma asertiva y con respeto hacia “la otra parte”.

Para ello recomiendo un sistema de 4 fases:

  • Reconocer cuando estamos enfadados y vigilar nuestro termómetro. Saber en qué momento estamos empezando a alzar la voz, insultar, amenazar, perder las formas,… Para ello es necesaria una auto-observación y auto-conocimiento, capacidades que podemos aprender a desarrollar mediante un proceso de coaching conductual o la formación en Inteligencia emocional.
  • Retirada. Seguir frente a la “amenaza” sólo provocará aumentar paulatinamente el enfado así que, la mejor opción es alejarnos de la fuente de enfado y buscar un lugar donde recuperar nuestro estado habitual. ¡Importante! No buscar apoyos que “echen más leña al fuego”
  • Comprensión. Quizá la fase más compleja, la que nos obliga a respetar que “el otro” tiene sus propios valores y perspectiva de la realidad.
  • Retomar o Zanjar. Desde la voluntad de llegar a una negociación real (win-win), comunicaremos asertivamente nuestro enfado y trataremos de llegar a un punto de inflexión que nos permita relacionarnos más satisfactoriamente. Si elegimos zanjar el desacuerdo, el trabajo constará en perdonar los agravios recibidos de manera que no nos creemos una carga emocional de Resentimiento y Rencor con la persona o situación que se traducirá en sed de venganza.
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Y tú, ¿Te reconoces capaz de gestionar saludablemente el enfado?

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Toma Decisiones Acertadas

Elegir y renunciar

Una de las acciones que nos toca llevar a cabo como seres racionales, adultos y responsables de nuestra propia vida es la toma de decisiones.

Aunque sin duda empleo el pensamiento positivo, el optimismo y la PNL en los procesos que llevo a cabo, la base de mi trabajo siempre busca la aceptación de la realidad como punto de partida. Es por ello por lo que me niego a adoptar el discurso de enfocarnos sólo en lo que ganamos cuando tenemos que tomar una decisión.

Cuando aceptamos la realidad que nos rodea, estamos preparados para construir y tomar decisiones optimistas y responsables.

En economía, el beneficio que no ganamos por el hecho de no elegir una alternativa sino otra, se llama Coste de Oportunidad, y este es un concepto que aprendí hace muchos años en mis estudios como Técnica en Administración y finanzas y que desde entonces, re-aplico automáticamente en mis decisiones de vida.

Un ejemplo: Elegir entre estudiar o trabajar. Al elegir estudiar, el coste de oportunidad es el posible sueldo que podría ganar si hubiera elegido trabajar. Al elegir trabajar, el coste de oportunidad es el conocimiento y la experiencia que podría ganar si hubiera elegido estudiar.

Elijo este camino y no elijo estos otros, elijo esta pareja y no elijo estas otras posibilidades, elijo este viaje y no elijo este otro,… Creo que se entiende.

Por lo tanto, elegir también implica RENUNCIAR y es de vital importancia tener claro a qué estamos renunciando si lo que queremos es tomar buenas decisiones


Toda la vida y en todo momento, estamos tomando decisiones

A la hora de elegir, además de ver las oportunidades y posibilidades, siempre trato de dar respuesta a la siguiente pregunta:

¿A qué me cuesta menos renunciar?

Puede parecer que me pongo del lado negativo de la situación pero, ni mucho menos es así. Lo que hago es darle voz a aquello que puede convertir una decisión en una carga o en una motivación: Mis valores

Un valor es aquello que apreciamos y consideramos por encima de otras cosas. Ya sea por aprendizaje, creencia o propia intuición, nuestros valores son aquello que nos define, que nace dentro de nosotros y nos acompaña en cualquier ámbito o situación.

Cuando nos visualizamos renunciando a uno de nuestros valores, la balanza se inclina en el acto

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El valor de la honestidad, el valor de la familia, el valor de la justicia o el valor del dinero, por poner 4 ejemplos, pueden ser determinantes a la hora de elegir un opción u otra en nuestra vida. Y es crucial que nuestras decisiones estén alineadas con nuestros valores, de lo contrario, viviremos en una incongruencia que tarde o temprano nos pasará factura.

¿Los valores cambian?

Sí. Los valores pueden ganar o perder peso en nuestra vida a medida que evolucionamos o pueden incluso desaparecer o surgir nuevos también como consecuencia de nuestro crecimiento personal y propia experiencia.

¿Puedo tener valores contradictorios?

Sí. Tendrás valores que en ocasiones se contradigan, por ejemplo el valor de la libertad o la independencia y el valor de la responsabilidad familiar, pero siempre habrá uno que pese más que el otro. En este caso la pregunta “¿A qué me cuesta menos renunciar?” es crucial.

¿Hay unos valores mejores que otros?

No. Cada persona tiene sus valores y TODOS SON VÁLIDOS, no hay unos mejores que otros, aunque sí que hay unos moral o socialmente mejor vistos, dependiendo del lugar del mundo donde hayas crecido o de la cultura que te rodee. Por ello es muy importante RESPETAR la perspectiva de las demás personas (profundiza en el RESPETO aquí)

Por lo tanto, elegir implica renunciar y renunciar, implica perder.

Elegir una opción aceptando la pérdida de lo que no elegimos, nos libera del sentimiento de culpa, vergüenza o arrepentimiento, dejándonos la mente y el alma con espacio para enfocarnos en aquello que sí hemos elegido y que nos “vale la pena”.

Toda nuestra vida es una elección y renuncia en un mar infinito de posibilidades
Photo by Tobias Bjørkli

Te sugiero

Haz una lista con tus 3 valores primordiales y date cuenta si tus decisiones y acciones están en línea con ellos.

O hazlo al revés… Piensa en aquellas decisiones de tu vida que te resultan una carga y encuentra el valor que estás contradiciendo.

Pactar con la Pareja

Cuando las decisiones se toman entre 2

Pactar Decidir [dos o más partes] una cosa de común acuerdo y comprometerse a cumplirla, defenderla o mantenerla Diccionario de Google
Quizá toda la retahíla de post que preceden a éste (abajo te dejo la lista) buscaban llegar precisamente hasta aquí: al Pactar con la Pareja Por lo que hemos visto hasta ahora cada persona somos un intrincado mundo, repleto de ideas, creencias, deseos, ilusiones y miedos. Coincidir con otra persona y que encajen nuestros mundos requiere de esfuerzo por lo que cada vez que nos encontremos totalmente de acuerdo en la forma, tiempo y sentido de nuestras decisiones deberíamos brindar por el milagro.

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Entonces, ¿qué sucede cuando hay que tomar una decisión y cada miembro de la pareja tiene una opinión distinta o incluso opuesta?

En estos casos solo hay un camino posible, si lo que se pretende es llegar a un acuerdo beneficioso para ambos. Ese camino es el que nos lleve a alcanzar el Punto de Inflexión. El punto de inflexión es un lugar al que se llega con la sensación de que ambas partes ganan.
¿Cómo se llega al punto de inflexión?
  • Teniendo claros cuales son mis valores
  • Siendo respetuoso con los valores de la otra persona
  • Confiando en que ambos tenemos buenas intenciones
  • Con una actitud predispuesta al convencimiento
  • Buscando el ganar-ganar
En el momento en el que se acuerde algo que esté en contradicción con nuestros valores, sentiremos malestar e incoherencia. En el momento en el que no estemos respetando los valores de la otra persona, estaremos alejados de buscar su beneficio y, en teoría, amamos a nuestra pareja. En el momento en el que no confiamos en las intenciones de la otra persona, creemos que quiere engañarnos o aprovecharse de nosotros, deberíamos replantearnos si queremos seguir con esa pareja. Si no estamos dispuestos a ser convencidos ¿para qué vamos a iniciar una negociación? Cuando nuestra intención es únicamente convencer al otro, no escuchamos, nos obcecamos en darnos argumentos a nosotros mismos y se nos olvida abrir nuestra mente a nuevas posibilidades.

Muchas personas se encuentran en mitad de una negociación de convenio de divorcio cuando jamás han negociado mientras estaban pareja
Cuando buscamos el Ganar-Ganar, activamos la empatía y la comprensión, ceder no nos parece sumisión y mantenerse firme no implica intransigencia. Ganas tú y gano yo. Si hay una característica positiva en una pareja sana, sin duda alguna es la comunicación pero, si no somos capaces de alcanzar un punto de inflexión siempre que sea necesario, la relación está abocada al fracaso por mucho que nos comuniquemos de manera abierta y honesta.

Te sugiero…

Revisa cuales son tus valores y en qué momentos tú mismo no los has respetado Piensa en una situación de conflicto o desacuerdo con tu pareja y en cómo la afrontaste, ¿buscabas el ganar-ganar?

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