¿Cual es tu modelo de pareja?

Seguimos observando el mundo de la pareja con microscopio y esta vez, vamos a encontrarnos con especies muy diversas. Bienvenidxs al maravilloso mundo de: Los Modelos de Pareja

El principal objetivo de este post es que destierres de tu mente, corazón y cuerpo, la idea de “una pareja normal” y dejes entrar en tu vida tu propia visión de pareja, tu propia necesidad y tu propia perspectiva, así como que comprendas un poco porqué tienes las parejas que tienes.

Sin embargo, hay unas características mínimas e imprescindibles, no solo en una relación de pareja sino en cualquier nivel de relación, que son la no humillación y la no violencia. Si una o las dos características no se cumplen en tus relaciones: Respira profundamente, dirígete al botón de “contacto” del menú y escríbeme ahora.

Empecemos.

Modelos de pareja hay muchos. Está la pareja romántica, la pareja que discute, la pareja de hobbies compartidos, la pareja de conveniencia, la pareja que se acompaña,… Además de los modelos de pareja que se diferencian entre sí por haberle dado un giro de tuerca al concepto “fidelidad” como son, el poliamor, las relaciones abiertas, híbridas, etc.

Pero si pudiéramos mirar por un agujerito lo que se cuece en cada casa, descubriríamos un abanico casi infinito de probabilidades. De hecho, me aventuro a decir que ninguna pareja de este planeta es exactamente igual.

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Y es que partimos de la base de que ninguna persona es idéntica a otra por lo que, un par de personas y su relación forman un pack tan exclusivo y genuino como desconocido para el resto.

Entonces, ¿de dónde nos hemos sacado nosotros la idea de pareja que tenemos?

Como en todo en la vida, aprendemos de las personas que nos rodean y, como no podía ser de otra manera, aprendemos a amar y a relacionarnos a través de nuestros seres queridos mas cercanos, de lo que observamos en la sociedad, de lo que vemos en las películas, de lo que leemos en los libros,…

Nuestras experiencias y percepciones de la vida, han ido forjando una serie de creencias entorno a la pareja en nuestro subconsciente y esa idea es la que pretendemos materializar… o ¡evitar a toda costa!

Veamos un ejemplo. Pongamos que nos criamos con una pareja en la que una de las 2 personas era claramente sumisa y la otra era claramente rebelde. Lo más probable es que, en nuestra idea de pareja, se espere que uno de los dos miembros de la pareja sea sumiso y el otro rebelde. Sencillamente nuestra idea de lo que es una pareja se ha formado así.

Si aquella relación la percibiste como satisfactoria o beneficiosa, buscarás una pareja con quien puedas “representar ese baile” que has aprendido. Por contra, en el caso de que tus modelos de pareja no fueran muy sanos o percibieras insatisfacción en ellos, lo que buscarás será formar parte de una relación que no contenga esos roles.

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En el caso de que te reconozcas a ti mismx repitiendo un patrón de relación insatisfactoria, te recomiendo un libro muy interesante que se titula “Las mujeres que aman demasiado” de Robin Norwood, de lectura tanto para hombres como para mujeres, que puede servirte de gran ayuda para comprenderte y abandonar esos patrones.

Ahora piensa en la infinidad de características que tienen o tenían las parejas que te criaron, las que te rodeaban, las que te han vendido en las películas… todas te han influido en mayor o menor medida.

Sin olvidarnos de que la otra persona ¡también viene con su propio baile aprendido! También tiene una idea de lo que quiere que sea su pareja en mente así como del rol que está dispuesto a jugar.

Como te decía al principio de este post, mi objetivo no es otro que animarte a descubrir qué modelo de pareja quieres formar, más allá de todo aquello que aprendiste en el pasado.

Porque la buena noticia es, después de todo, que a amar se aprende.

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¿Buscas una pareja que solo existe en películas de ficción?

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¿Qué estoy dispuesto a dar al otro y qué no?

¿Alguna vez te has preguntado esto?

En esta primera etapa del camino, la que habla de “Uno mismo“, hago una parada especial en preguntarnos, en serio, qué estamos dispuestos a darle a la otra persona y que no.

Puede parecer muy frío, poco espontáneo quizá, si es que tienes un concepto de pareja muy mágico (ya hablaremos de las creencias que dinamitan las relaciones sanas y reales) pero, respondernos honestamente en este aspecto, puede ahorrarnos cantidad de discusiones, quebraderos de cabeza y explicaciones en cuanto a las expectativas e ilusiones que la otra persona vuelca en nosotros y en torno a lo que prometemos y luego no somos capaces de cumplir.

Voy a soltarte tandas de preguntas variadas, para que tú puedas elegir las que consideras que tienen sentido preguntarte ante el concepto de pareja (existente o futura).

¡Ah! Se me olvidaba… antes de cada tanda de preguntas, trata de regresar a la cita siguiente y léela con toda la convicción que te sea posible:

Cuando decido dar algo a alguien, lo hago desde el amor y sin esperar nada a cambio

Mi espacio: Cuanto espacio y de qué tipo lo necesito? A cuanto de ese espacio estoy dispuesto a renunciar a cambio de compartirlo?

Mi tiempo: A qué me gusta dedicar mi tiempo? Cuanto tiempo necesito: para pensar, para descansar, para hacer deporte, para mi ocio, para mis amigos, para mi familia, para …? A cuanto de mi tiempo estoy dispuesto a renunciar a cambio de compartirlo?

Mi trabajo: Qué peso tiene mi trabajo en mi vida? Cual es mi ambición profesional? A qué estoy dispuesto a renunciar a nivel laboral a cambio de conciliar mi vida personal?

Mi dinero: Cuánto dinero necesito? En qué me gusta gastar el dinero y cual es mi capacidad de ahorro? A cuanto de mi dinero estoy dispuesto a renunciar a cambio de compartir gastos y beneficios?

Mi familia: Qué peso tiene mi familia en mi vida? Qué compromisos, eventos, tradiciones y costumbres tengo con mi familia? A qué estoy dispuesto a renunciar de mi familia a cambio de formar una nueva?

Mi ocio: A qué me gusta dedicar mis ratos libres? Cuales son mis aficiones o hobbies? A qué estoy dispuesto a renunciar de mi ocio a cambio de descubrir y compartir nuevas aficiones?

Mis amigos: Qué peso tienen mis amigos en mi vida? En qué circunstancias y con cuanta periodicidad veo a mis amigos? Cómo me relaciono con ellos? Qué amigos son como “hermanos”? A que estoy dispuesto a renunciar en este aspecto a cambio de compartir momentos a solas o de conocer nuevas amistades?

Lo vais pillando… ¿verdad?

Remato con algunas joyas de la corona: Confianza, libertad, hijos, fidelidad,… ¿Se te ocurren nuevas preguntas entorno a estos conceptos?

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Supongo que a estas alturas, empiezas a ser consciente de que es complicado encontrar a alguien que espere y esté dispuesto a dar y recibir exactamente lo mismo que tú, así que toca tener algunas cosas, las mas importantes, las que más nos definen, las que nos parezcan imprescindibles, muy claras.

Toca ser sinceros, flexibles, comunicativos y comprensivos a partes iguales con las personas que tenemos al lado, porque de ello depende que nos rodeemos de personas que nos quieren como somos y de estar cerca de aquellas personas que amamos como son.

Porque no olvidemos que, nuestra pareja, tiene el derecho y la responsabilidad de hacerse las mismas preguntas y darse sus propias respuestas.

¿En cuantas relaciones nos hemos involucrado sin tener muy claro ninguno o muy pocos de los conceptos que hay más arriba?