¿Qué estoy dispuesto a dar al otro y qué no?

¿Alguna vez te has preguntado esto?

En esta primera etapa del camino, la que habla de “Uno mismo“, hago una parada especial en preguntarnos, en serio, qué estamos dispuestos a darle a la otra persona y que no.

Puede parecer muy frío, poco espontáneo quizá, si es que tienes un concepto de pareja muy mágico (ya hablaremos de las creencias que dinamitan las relaciones sanas y reales) pero, respondernos honestamente en este aspecto, puede ahorrarnos cantidad de discusiones, quebraderos de cabeza y explicaciones en cuanto a las expectativas e ilusiones que la otra persona vuelca en nosotros y en torno a lo que prometemos y luego no somos capaces de cumplir.

Voy a soltarte tandas de preguntas variadas, para que tú puedas elegir las que consideras que tienen sentido preguntarte ante el concepto de pareja (existente o futura).

¡Ah! Se me olvidaba… antes de cada tanda de preguntas, trata de regresar a la cita siguiente y léela con toda la convicción que te sea posible:

Cuando decido dar algo a alguien, lo hago desde el amor y sin esperar nada a cambio

Mi espacio: Cuanto espacio y de qué tipo lo necesito? A cuanto de ese espacio estoy dispuesto a renunciar a cambio de compartirlo?

Mi tiempo: A qué me gusta dedicar mi tiempo? Cuanto tiempo necesito: para pensar, para descansar, para hacer deporte, para mi ocio, para mis amigos, para mi familia, para …? A cuanto de mi tiempo estoy dispuesto a renunciar a cambio de compartirlo?

Mi trabajo: Qué peso tiene mi trabajo en mi vida? Cual es mi ambición profesional? A qué estoy dispuesto a renunciar a nivel laboral a cambio de conciliar mi vida personal?

Mi dinero: Cuánto dinero necesito? En qué me gusta gastar el dinero y cual es mi capacidad de ahorro? A cuanto de mi dinero estoy dispuesto a renunciar a cambio de compartir gastos y beneficios?

Mi familia: Qué peso tiene mi familia en mi vida? Qué compromisos, eventos, tradiciones y costumbres tengo con mi familia? A qué estoy dispuesto a renunciar de mi familia a cambio de formar una nueva?

Mi ocio: A qué me gusta dedicar mis ratos libres? Cuales son mis aficiones o hobbies? A qué estoy dispuesto a renunciar de mi ocio a cambio de descubrir y compartir nuevas aficiones?

Mis amigos: Qué peso tienen mis amigos en mi vida? En qué circunstancias y con cuanta periodicidad veo a mis amigos? Cómo me relaciono con ellos? Qué amigos son como “hermanos”? A que estoy dispuesto a renunciar en este aspecto a cambio de compartir momentos a solas o de conocer nuevas amistades?

Lo vais pillando… ¿verdad?

Remato con algunas joyas de la corona: Confianza, libertad, hijos, fidelidad,… ¿Se te ocurren nuevas preguntas entorno a estos conceptos?

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Supongo que a estas alturas, empiezas a ser consciente de que es complicado encontrar a alguien que espere y esté dispuesto a dar y recibir exactamente lo mismo que tú, así que toca tener algunas cosas, las mas importantes, las que más nos definen, las que nos parezcan imprescindibles, muy claras.

Toca ser sinceros, flexibles, comunicativos y comprensivos a partes iguales con las personas que tenemos al lado, porque de ello depende que nos rodeemos de personas que nos quieren como somos y de estar cerca de aquellas personas que amamos como son.

Porque no olvidemos que, nuestra pareja, tiene el derecho y la responsabilidad de hacerse las mismas preguntas y darse sus propias respuestas.

¿En cuantas relaciones nos hemos involucrado sin tener muy claro ninguno o muy pocos de los conceptos que hay más arriba?