Emociones

¿Qué son y para qué las necesitas?

Las emociones son la reacción física y mental que sucede tras percibir un estímulo, ya sea a través de nuestros 5 sentidos o de nuestra propia imaginación.

Las emociones son sensaciones cortas y temporales que se comportan como una descarga repentina que va disolviéndose poco a poco.

En niñxs a partir de los 3 o 4 años y en adultos, las emociones van acompañadas casi simultáneamente de pensamientos.

Estos pensamientos pueden ser de 2 tipos:

  • Recuerdos vividos, experiencias similares (propias o ajenas).
  • Posibles consecuencias del suceso y de las acciones que tomemos al respecto

Toda esta “secuencia” (percepción del estímulo, reacción emocional y reconocimiento) sucede en milésimas de segundo y, como casi siempre, el único objetivo de tal despliegue de medios es sobrevivir.

Las emociones forman parte de nuestro kit de supervivencia
Photo by Engin Akyurt

Durante aproximadamente los 3 primeros años de nuestra vida, vivimos únicamente en un mundo emocional, es decir, no hay pensamientos que acompañen al estímulo, ni lenguaje que lo explique. Somos un libro en blanco, así que todo lo que sucede a nuestro alrededor y con nosotros mismos se convierte en nuestro “registro automático” de causas y efectos que pasará a formar parte de nuestro carácter y personalidad. La mayoría de las emociones vividas en esta edad y el resultado de las mismas no lo recordamos, se guardan en lo más profundo de nuestro subconsciente, eso sí, son la base de nuestra autoestima, confianza, apego, seguridad, sentido de amor,…

Photo by Nandhu Kumar

A partir de esa edad, seguimos viviendo emociones diariamente y seguimos aprendiendo de ellas (catalogándolas) pero podemos detectar el tipo de pensamientos que las acompañan o cuanto menos comprender la experiencia desde un punto de vista consciente y lógico, aunque sea a posteriori.

Las principales emociones son 6:

Y a partir de ellas se derivan todas las demás: Euforia, felicidad, Ira, Pánico, Fobia, Repugnancia, Angustia, Pena, desesperanza,…

Aunque muchas de nuestras emociones no son agradables, son vitales para nosotros por lo que no conviene en absoluto ignorarlas, evitarlas, reprimirlas o negarlas.

Cuando no las gestionamos bien, pueden convertirse en cargas emocionales y esto suele complicarnos la vida

Photo by Gerd Altmann

Lo mejor que podemos hacer con ellas es agradecerlas, reconocerlas, comprender de qué nos informan y gestionarlas para nuestro mayor bienestar y el de los demás. Todo ello se consigue a través de la Inteligencia Emocional.

En los siguientes post, veremos más en detalle cada una de ellas.

+ La Alexitimia es la incapacidad para sentir emociones y puede deberse tanto a una lesión neuronal como a un trastorno del aprendizaje.

El Post en video por si no te apetece mucho leer…
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Anestesia emocional

El uso del autoengaño para parchear nuestro dolor interior

Estoy leyendo un libro de Daniel Goleman llamado “El punto ciego“.

Habla de la capacidad de nuestra conciencia de reconfigurar realidades experimentadas y convertirlas en algo distinto, más llevadero, que nos permita sobrevivir… los mecanismos de la mente.

Photo by meo

Habla de ejemplos de personas nacidas y crecidas en familias donde ha habido alcoholismo, violencia y abusos, por ejemplo, que hablan del tema con humor o utilizando otras palabras no tan agresivas o explícitas.

Esto me ha recordado el caso de una persona que tuve en sesión. Entre otras muchas cosas, siendo adolescente perdió a su madre. Ésta era alcohólica, lo era desde hacia muchos años y mi clienta me explicó algún episodio de su infancia que a mí me pareció devastador para una niña.

Sin embargo ella, al referirse a la enfermedad de su madre utilizaba la expresión “no estaba bien”. Ni siquiera pronunciaba la palabra “bebida” o “alcohol”. Eso me desconcertaba y me hacia pensar que ella no estaba siendo realista con lo sucedido. Ahora, leyendo este libro, empiezo a comprender la necesidad y capacidad de auto engaño que tenemos los seres humanos.

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Ella no quiso entrar en este tema y el proceso viró a derroteros más superficiales, que permitieron tomar acciones y ver resultados más inmediatos y compensatorios para ella. Era su proceso, su objetivo y su necesidad.

Hay algo que he aprendido a lo largo de estos años y es que una tiene que respetar cuando otra persona no está preparada.

Tratar de bajar a las profundidades emocionales de otra persona sin su voluntad y consentimiento es una temeridad por no decir una falta de respeto absoluta por parte de quién se empeñe en trabajar algo que no le pertenece.

La voluntad de ayudar, la capacidad de leer los sentimientos de los demás, de interpretar sus gestos, de ver más allá de las palabras, no nos otorga potestad alguna, por mucho que sepamos que sería lo más saludable para la otra persona.

Muchas veces se necesita de un soporte adicional, unas herramientas inmediatas, unos parches efectivos, que ayuden a recuperarse de la experiencia de encontrarse con su propio vertedero aunque, sin duda alguna, merece mucho la pena liberarse de esas cargas emocionales.

Lo único que puede librarnos del poder hipnótico del autoengaño, es el valor para buscar y afirmar la verdad -Daniel Goleman-

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