Anestesia emocional

El uso del autoengaño para parchear nuestro dolor interior

Estoy leyendo un libro de Daniel Goleman llamado “El punto ciego“.

Habla de la capacidad de nuestra conciencia de reconfigurar realidades experimentadas y convertirlas en algo distinto, más llevadero, que nos permita sobrevivir… los mecanismos de la mente.

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Habla de ejemplos de personas nacidas y crecidas en familias donde ha habido alcoholismo, violencia y abusos, por ejemplo, que hablan del tema con humor o utilizando otras palabras no tan agresivas o explícitas.

Esto me ha recordado el caso de una persona que tuve en sesión. Entre otras muchas cosas, siendo adolescente perdió a su madre. Ésta era alcohólica, lo era desde hacia muchos años y mi clienta me explicó algún episodio de su infancia que a mí me pareció devastador para una niña.

Sin embargo ella, al referirse a la enfermedad de su madre utilizaba la expresión “no estaba bien”. Ni siquiera pronunciaba la palabra “bebida” o “alcohol”. Eso me desconcertaba y me hacia pensar que ella no estaba siendo realista con lo sucedido. Ahora, leyendo este libro, empiezo a comprender la necesidad y capacidad de auto engaño que tenemos los seres humanos.

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Ella no quiso entrar en este tema y el proceso viró a derroteros más superficiales, que permitieron tomar acciones y ver resultados más inmediatos y compensatorios para ella. Era su proceso, su objetivo y su necesidad.

Hay algo que he aprendido a lo largo de estos años y es que una tiene que respetar cuando otra persona no está preparada.

Tratar de bajar a las profundidades emocionales de otra persona sin su voluntad y consentimiento es una temeridad por no decir una falta de respeto absoluta por parte de quién se empeñe en trabajar algo que no le pertenece.

La voluntad de ayudar, la capacidad de leer los sentimientos de los demás, de interpretar sus gestos, de ver más allá de las palabras, no nos otorga potestad alguna, por mucho que sepamos que sería lo más saludable para la otra persona.

Muchas veces se necesita de un soporte adicional, unas herramientas inmediatas, unos parches efectivos, que ayuden a recuperarse de la experiencia de encontrarse con su propio vertedero aunque, sin duda alguna, merece mucho la pena liberarse de esas cargas emocionales.

Lo único que puede librarnos del poder hipnótico del autoengaño, es el valor para buscar y afirmar la verdad -Daniel Goleman-

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El lugar dónde sucede todo…

El único momento y lugar en el que puedes realmente tomar decisiones, sentir, emocionarte, actuar, posicionarte, conversar, ser, … Es ahora.

Lo que forma parte del instante justo anterior a éste momento en el que estás leyéndome, ya ha sucedido y no va a regresar.

Tú no estás ahí ya. Estás aquí.

Lo que sucederá una vez hayas leído éste post, posiblemente lo estás pensando, lo estás creando, lo imaginas… pero tampoco estás allí ahora, sigues estando aquí.

Ni lo de atrás ni lo de adelante forma parte de la atmosfera en la que respiras, en la que te desarrollas o en la que se te eriza la piel.

El único momento y lugar de tu existencia es éste preciso momento.

Si quieres regresar al pasado o pretendes situarte en el futuro, siento decirte que no te va a ser posible.

De momento no existe la máquina del tiempo que pueda trasladarte a un instante que no sea éste mismo y, si me dejáis ponerme más intensa aún, el mero hecho de estar “allí” se convertiría en tu presente, una vez más.

Gran parte del día nos lo pasamos elucubrando acerca de cómo debería haber sido algo que ya ha sucedido o planificando lo que está por suceder.

Recordar el pasado, que es ni más ni menos que aquello que nos ha traído hasta aquí, es necesario y nos permite reflexionar en el hoy. Pero recuerdas hoy y reflexionas hoy, estás aquí.

Organizarte para el futuro es necesario para tomar decisiones ahora que te permitan alcanzar tus objetivos de mañana. Pero organizas hoy y tomas decisiones hoy, sigues estando aquí.

Así que va llegando el momento de que te instales definitivamente aquí y ahora, que dejes que la vida te sorprenda con su inherente incertidumbre y que te sientas afortunado de todo aquello que has ganado y aprendido hasta ahora.

¿Sabías que…

Un exceso de pasado puede llevarte a la depresión

Un exceso de futuro puede llevarte a la ansiedad?

 

Te propongo:

Préstate atención a lo largo de un día (o los que quieras) y trata de identificar si sueles vivir en el pasado o en el futuro.