¿Tener Éxito o Ser Especial?

Tanto el éxito como el ser la persona mejor en un campo específico implica horas, energía, esfuerzo y ganas dedicadas a un asunto.

La diferencia entre una cosa y otra radica en si estás dispuesta o no, a minimizar la importancia o restarle individualidad al resto de parámetros de tu vida.

¿Quieres tener éxito en algo? Ponte un objetivo, traza un plan asequible, márcate unos tiempos y alcánzalo.

El éxito no debería implicarte perder, el éxito sólo se refiere a ganar, a aprender, a afianzar… y es perfectamente compatible con las demás cosas de tu vida. Por ejemplo, tener éxito profesional no implica no tener tiempo para el ocio, la familia, los amigos o la salud.

Características del éxito:

El éxito es el camino

El éxito requiere de paciencia, de ir paso a paso, de avanzar lento pero seguro. El éxito es un camino largo y retador, pero con muchas satisfacciones. El éxito implica aprender.

El éxito es subjetivo

Lo que a una persona le puede parecer exitoso a otra persona puede parecerle falta de ambición o conformismo. Cada quien se traza sus propios objetivos y tiempos, por lo que cada persona entiende el éxito a un nivel y en un campo diferente.

El éxito es infinito

Puedes pasarte la vida entera planteándote objetivos y trabajando para lograrlos. Hasta tu último suspiro puedes estar alcanzando el éxito.

El éxito no te hace especial

El éxito te hace feliz y sobre todo, te satisface

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¿Quieres destacar en algo? Ponte un objetivo, traza un plan, márcate unos tiempos y alcánzalo… pero haz que el resto de parámetros de tu vida nazcan y mueran entorno a ese objetivo principal.

Destacar en algo implica dedicar más tiempo a ese “algo” que a todo lo demás en la vida. Incluso en el caso de ser una persona con un don especial para ese algo, triunfar en ese campo requiere de horas, energía y esfuerzo, no sólo para alcanzar el pódium sino para mantenerlo una vez alcanzado.

Características de triunfar:

El triunfo es la meta

No importa tanto el cómo has llegado hasta esa meta ni todo lo que has perdido o ganado por el camino, lo único que aparece en la foto eres tú y tu medalla.

Para destacar dependes de otras personas

Destacar por encima de otros, lleva implícito que se han valorado y comparado características entre, al menos, 2 personas. Si hay una persona por encima es porque hay otras tantas por debajo. No se puede ser la mejor en algo si no hay nadie más para compararse. Además, se necesita a un tercer personaje en la ecuación, que es quien sopesa y juzga.

Eres el punto de referencia

Durante el tiempo que dure tu triunfo, el resto del mundo te tomará como modelo y tratará de averiguar cómo has llegado a donde estás y qué te ha supuesto alcanzar ese puesto. Cuando destacas por encima de otros, y más en estos tiempos del postureo y la imagen, pasas a ser especial.

El triunfo es fugaz

Tan pronto aparezca otro ser humano con una cualidad más o mejor que tú, por pequeña que sea, perderás el podio. En menos tiempo, más joven, con más firmeza, con menos esfuerzo, … Cuanto más inmediato sea el triunfo, mejor. Serás especial hasta que dejes de serlo.

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En Coaching, utilizamos una herramienta muy completa que se llama la Rueda de la Vida.

Esta herramienta sirve para muchísimas cosas si la sabes utilizar, pero, sobre todo, el objetivo al emplearla es alcanzar el equilibrio en todos los parámetros de tu vida, es decir, que tu rueda, ruede.

Rodar significa no destacar excesivamente en ningún parámetro, ni por exceso ni por defecto, por lo que, si persigues el triunfo en algún campo específico, tendrás que hacerte a la idea de que el resto de parámetros perderán individualidad o sentido por sí mismos y estarán mayormente supeditados a ese elemento principal.

La rueda de la vida habla de la satisfacción no de la felicidad (Entiende la diferencia en este otro post) e implica preguntarnos qué queremos en realidad, qué es importante, qué prevalece, qué nos limita, qué estamos dispuestos a perder, qué nos importa, … Implica poner los pies en la tierra y ser objetivos con nosotros mismos, plantearnos metas y trabajar con motivación para alcanzarlas.

Y ahora pregúntate:

¿Qué estás persiguiendo en tu vida: ¿El éxito o el triunfo?

Yo no necesito ayuda

Hay un mensaje motivador con un trasfondo muy positivo pero que, mal interpretado, puede darte más problemas que beneficios.

“Tú puedes con todo”

Y la mala interpretación, el giro de tuerca que algunas personas le dan es:

“Tú solo puedes con todo”

Es absolutamente cierto que cada uno es responsable de su vida y que, dejarnos en manos de los demás y del devenir de las circunstancias, puede acabar en frustración, como poco. Pero cuando confundimos la autorresponsabilidad con el rechazo de la ayuda externa, las consecuencias no son más agradables.

Desde el estrés del día a día en el trabajo, pasando por la conciliación personal y laboral, los conflictos relacionales, la incapacidad de decir “no”, la falta de motivación o de compromiso o la insatisfacción que parece sobrevolar tu cabeza día sí, día no.

Da igual que tu límite llegue a través de una dieta que nunca eres capaz de mantener, de un propósito que siempre acabas abandonando, de un deseo que llevas postergando desde hace años o de una situación concreta que sientes que te supera.

No es necesario vivir una situación traumática para necesitar ayuda

Todas las personas, en un momento u otro (o en varios) necesitamos ayuda.

Y pedir ayuda no significa volcar en otra persona la responsabilidad de solucionarte la vida, eso se llama victimismo, evasión e irresponsabilidad.

Pedir ayuda significa que, desde la humildad, levantas la mano y dices: Yo solo no puedo con esto.

¿Qué NO ES pedir ayuda?

  • Pedir ayuda no te hace más débil
  • Pedir ayuda no es de cobardes, no es de enfermos, no es de víctimas.
  • Pedir ayuda no es molestar a los demás
  • Pedir ayuda no te deja una “deuda a saldar”

Eso sí, se requiere una buena dosis de humildad, de confianza en los demás, de abrir la mente a nuevas propuestas, de valentía para tomar acciones que a ti no se te habían ocurrido y de criterio propio para sopesarlas.

En definitiva, pedir ayuda cuando se necesita es señal de una sana autoestima

Te propongo que te hagas alguna de éstas preguntas y trates de responderte honestamente:

  1. ¿Te resulta fácil pedir ayuda?
  2. ¿En qué circunstancias de tu vida has pedido ayuda?
  3. ¿Crees que en algún momento has necesitado ayuda y no la has pedido?
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El contenido en vídeo por si no tienes tiempo de leer 😉

Cuando cambia el tiempo

Venimos de días repletos de luz, de buen tiempo, de vacaciones y de alegría. El Sol, la maravillosa estrella que calienta e ilumina nuestro planeta, nos miraba más de cerca y nos cubría de energía.

Y ahora la manga corta empieza a no cubrir suficiente y cuando menos te lo esperas ya se ha hecho de noche.

Algo sucede en nuestro cuerpo y en nuestro ánimo, que parece que nos ralentizamos y nos ponemos más tristes.

El otoño es tiempo de lluvia, llamemoslo melancólico, y la atmosfera da pie a la reflexión. Después del break vacacional en el que hemos querido no pensar mucho y limitarnos a disfrutar, nos viene a la mente nuestra realidad cotidiana y nos damos cuenta de que queda bastante tiempo para la siguiente tanda de chancletas y mojitos.

Más allá de que a nuestro cuerpo, mente y alma les apasione la luz y el calorcito solar, éste tiempo de reflexión puede convertirse en un tormento cuando nuestra vida está repleta de cosas que no nos interesan, que no nos llenan, que no nos llevan hacia donde nos gustaria estar.

Creo que, cuando estás haciendo con tu vida lo que quieres, cuando dedicas tu tiempo y energía vital a aquello que te satisface, cuando tienes a tu alrededor a personas con las que sumas,… El cambio de tiempo no importa tanto.

De hecho, el fresquito es una excusa perfecta para dar achuchones, los libros, series, películas o juegos, parece que sientan mejor mientras afuera está lloviendo y vuelves a recordar frente al espejo lo bien que te sienta la chaquetita.

Como siempre, sentirse bien es una elección que también hay que tomar en los días grises.

Antes, la llegada del frío a mí me enfadaba, directamente. Absurdo, pero yo me enfadaba con el tiempo y me preguntaba “¿Porqué?! Con lo feliz que yo era!”. Ahora, me doy cuenta de lo necesario de las estaciones, de los cambios de tiempo, de la lluvia, del frío y de las nubes negras.

Cuando aceptas que el cambio forma parte de la vida y te das cuenta de la capacidad del ser humano para adaptarse a ellos, sencillamente agradeces lo que ya se ha ido y disfrutas de lo bueno que llega.

Te sugiero que:

No te resistas a irte a dormir mas temprano. No te preocupes si tus “ganas” de salir o ánimo para ponerte en marcha disminuyen. Es tiempo para ello así que fluyamos con él y aprovechemos esos días en los que nuestro biorritmo está animado.

Te invito a:

Proponte 2 acciones para llevar a cabo de aquí a Diciembre y ponte a ello.

Hacer algo de deporte, dibujar, leerte una saga, hacer una maraton de series,  aprender a hacer panellets, redecorar un espacio de la casa, decirle a las personas que quieres que las quieres, cambiar de look, , apuntarte a alguna actividad que te satisfaga,…

Cuando tenemos objetivos propios que nos motivan, la luz y el calorcito está dentro de nosotros y lo que sucede afuera, no nos condiciona tanto.

 

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El lugar dónde sucede todo…

El único momento y lugar en el que puedes realmente tomar decisiones, sentir, emocionarte, actuar, posicionarte, conversar, ser, … Es ahora.

Lo que forma parte del instante justo anterior a éste momento en el que estás leyéndome, ya ha sucedido y no va a regresar.

Tú no estás ahí ya. Estás aquí.

Lo que sucederá una vez hayas leído éste post, posiblemente lo estás pensando, lo estás creando, lo imaginas… pero tampoco estás allí ahora, sigues estando aquí.

Ni lo de atrás ni lo de adelante forma parte de la atmosfera en la que respiras, en la que te desarrollas o en la que se te eriza la piel.

El único momento y lugar de tu existencia es éste preciso momento.

Si quieres regresar al pasado o pretendes situarte en el futuro, siento decirte que no te va a ser posible.

De momento no existe la máquina del tiempo que pueda trasladarte a un instante que no sea éste mismo y, si me dejáis ponerme más intensa aún, el mero hecho de estar “allí” se convertiría en tu presente, una vez más.

Gran parte del día nos lo pasamos elucubrando acerca de cómo debería haber sido algo que ya ha sucedido o planificando lo que está por suceder.

Recordar el pasado, que es ni más ni menos que aquello que nos ha traído hasta aquí, es necesario y nos permite reflexionar en el hoy. Pero recuerdas hoy y reflexionas hoy, estás aquí.

Organizarte para el futuro es necesario para tomar decisiones ahora que te permitan alcanzar tus objetivos de mañana. Pero organizas hoy y tomas decisiones hoy, sigues estando aquí.

Así que va llegando el momento de que te instales definitivamente aquí y ahora, que dejes que la vida te sorprenda con su inherente incertidumbre y que te sientas afortunado de todo aquello que has ganado y aprendido hasta ahora.

¿Sabías que…

Un exceso de pasado puede llevarte a la depresión

Un exceso de futuro puede llevarte a la ansiedad?

 

Te propongo:

Préstate atención a lo largo de un día (o los que quieras) y trata de identificar si sueles vivir en el pasado o en el futuro.