¿Qué es el AMOR…para mí?

No os parece que la Navidad es una época estupenda para preguntarnos ¿Qué es el AMOR?

Una de las peculiaridades de las fechas navideñas son los mensajes de buenos deseos que suelen contener algo parecido a “que tus días se llenen de amor”, “te deseo que vivas momentos de amor y paz” o “que el mejor regalo sea el amor”… pero, alguien sabe ¡¿Qué diantres es el amor?!

Todo el mundo lo busca, lo quiere, lo desea. Para muchos, encontrar el amor se convierte en propósito de vida, para otros, el amor constituye un pilar fundamental de la existencia.

Personas eruditas a través de la filosofía, la ciencia o la psicología, han tratado de explicar el concepto “AMOR” desde hace siglos pero, ninguna ha sido capaz de ponerle palabras que verdaderamente lo definan, que contengan lo que realmente significa.

Podríamos afirmar que, cuando hablamos de AMOR, nadie sabe exactamente de qué estamos hablando.

Todo apunta a que, al AMOR, queremos encontrarle una universalidad, una irrefutabilidad, cuando considero que es el concepto al que más le pega la metáfora de la cueva de Platón.

Photo by Simon Migaj

Tras algunos años tratando de comprender ésto del amor, concretamente del amor de pareja, yo he llegado a la siguiente conclusión:

Cada persona tiene su propio concepto y definición del AMOR

Gemma Romero dixit

Partimos de la base de que, el AMOR, no es una emoción. No es algo que sentimos repentinamente como reacción a un estímulo y desaparece al cabo de un rato.

El amor incluye razonamiento, pensamiento e ideas preconcebidas. El amor incluye creencias, modelos aprendidos, experiencias y perspectivas. Por irracional que parezca a veces, el amor es un Sentimiento.

Es por ello, a sabiendas de que hay mucha mente en “l’Amour”, que me parece importantísimo olvidarnos de encontrar una verdad absoluta y cambiar la pregunta definitivamente a: ¿Cómo es el amor (de pareja) para mí?

Cuando yo me puse frente al ordenador y me dispuse a dar respuesta a ésta cuestión, me sorprendió mucho el resultado.

Encontré contradicciones severas entre mi idea/concepto/imaginario del amor y mi realidad, mi necesidad personal y mi verdadero sentir.

Por ejemplo, descubrí que yo sentía el amor en querer estar a solas sin necesidad de dar explicaciones sin embargo, la idea del amor que yo tenía aprendida me hablaba de un “siempre juntos” que me ahogaba.

Otro ejemplo, creía que cuando amabas a alguien significaba que necesitabas a esa persona en tu vida y en tu mundo, por eso cuando yo me reconocía sintiendo que no necesitaba a la persona que me acompañaba, dudaba de si era amor.

Quizá para otras personas, éste AMOR que yo describo tiene otro nombre, es otra cosa. ¿Están equivocadas? No. ¿Estoy equivocada yo? Tampoco

Photo by Daniel Reche

Más adelante repasaremos algunas de las creencias que hemos ido adoptando a lo largo de los tiempos y de nuestra vida, que nos han conformado una idea de amor que lo único que hace es torpedear nuestras relaciones, convirtiéndolas en ideales inalcanzables, sueños mágicos o pesadillas directamente pero, de momento, es vital que comprendamos lo siguiente para seguir avanzando:

Yo soy la persona que mejor sabe lo que me gusta, lo que necesito, lo que quiero y lo que no. Es mi propio criterio el que determina las características que prefiero en una relación de pareja o las cualidades de la persona que me acompaña. Nadie es más experto en mis propios sentimientos que yo mismo.

Dicho esto, vayan por delante algunos fundamentos:

  • Somos personas adultas
  • Somos personas sanas
  • No nos gusta que nos maltraten
  • Nos podemos equivocar

Te sugiero:

Más que en ninguna otra ocasión, que tomes papel y bolígrafo y dediques al menos una cara de un folio de papel para describir los detalles de cómo es el amor para tí.

Sin prejuicios, sin miedos, sin culpabilidad, sin límites. Sólo vas a leerlo tú.

Si te cuesta un poco empezar, puedes imaginar 2 situaciones ideales en : Un día de vacaciones con la pareja y 1 día entre semana (rutinario) con la pareja. ¿Cómo serían?

¿Cuánto de lo que imaginas es improbable o muy fugaz? ¿Cuantas cosas sencillas te llenan el corazón y no estabas valorando? ¿Cuánto de tu ideal de pareja, no depende de tí? ¿A qué película se parecen tus historias?

Déjame recomendarte que visites los 3 post precedentes a éste para ayudarte a re-configurar tu realidad en la pareja y así poder ser honesto en el ¿cómo es el amor para mí?

Buen viaje y FELIZ NAVIDAD!

Photo by Brigitte Tohm

Yo no necesito ayuda

Hay un mensaje motivador con un trasfondo muy positivo pero que, mal interpretado, puede darte más problemas que beneficios.

“Tú puedes con todo”

Y la mala interpretación, el giro de tuerca que algunas personas le dan es:

“Tú solo puedes con todo”

Es absolutamente cierto que cada uno es responsable de su vida y que, dejarnos en manos de los demás y del devenir de las circunstancias, puede acabar en frustración, como poco. Pero cuando confundimos la autorresponsabilidad con el rechazo de la ayuda externa, las consecuencias no son más agradables.

Desde el estrés del día a día en el trabajo, pasando por la conciliación personal y laboral, los conflictos relacionales, la incapacidad de decir “no”, la falta de motivación o de compromiso o la insatisfacción que parece sobrevolar tu cabeza día sí, día no.

Da igual que tu límite llegue a través de una dieta que nunca eres capaz de mantener, de un propósito que siempre acabas abandonando, de un deseo que llevas postergando desde hace años o de una situación concreta que sientes que te supera.

No es necesario vivir una situación traumática para necesitar ayuda

Todas las personas, en un momento u otro (o en varios) necesitamos ayuda.

Y pedir ayuda no significa volcar en otra persona la responsabilidad de solucionarte la vida, eso se llama victimismo, evasión e irresponsabilidad.

Pedir ayuda significa que, desde la humildad, levantas la mano y dices: Yo solo no puedo con esto.

¿Qué NO ES pedir ayuda?

  • Pedir ayuda no te hace más débil
  • Pedir ayuda no es de cobardes, no es de enfermos, no es de víctimas.
  • Pedir ayuda no es molestar a los demás
  • Pedir ayuda no te deja una “deuda a saldar”

Eso sí, se requiere una buena dosis de humildad, de confianza en los demás, de abrir la mente a nuevas propuestas, de valentía para tomar acciones que a ti no se te habían ocurrido y de criterio propio para sopesarlas.

En definitiva, pedir ayuda cuando se necesita es señal de una sana autoestima

Te propongo que te hagas alguna de éstas preguntas y trates de responderte honestamente:

  1. ¿Te resulta fácil pedir ayuda?
  2. ¿En qué circunstancias de tu vida has pedido ayuda?
  3. ¿Crees que en algún momento has necesitado ayuda y no la has pedido?
ground group growth hands

El contenido en vídeo por si no tienes tiempo de leer 😉

¿Qué hay en éste blog?

En este blog vamos a hacer memoria de todas las cosas que ya sabemos pero se nos han olvidado:

Qué son las emociones, para qué sirven, qué nos cuentan, cómo las gestionamos.

Nuestras creencias, lo que hemos aprendido, lo que hemos experimentado, lo que nos condiciona y cual es nuestra manera de percibir el mundo.

Los trajes que nos ponemos, las formas en las que actuamos, cómo hemos aprendido a sobrevivir, qué herramientas usamos y qué herramientas necesitamos.

Nuestro entorno, salud, economía, familia, amigos, amor, ocio, crecimiento personal, imagen o espiritualidad, en qué parámetro estamos insatisfechos.

Nuestra infancia, nuestra adolescencia, las personas, los lugares y sucesos que nos han moldeado.

Lo que queremos ser, lo que queremos hacer, lo que nos lo impide, lo que nos lo facilita.

Nuestras debilidades y fortalezas, las amenazas y oportunidades.

Que es el respeto, la empatía, la asertividad, la aceptación,…

Y muchas cosas más!

Todo con mis palabras y desde mi perspectiva, con la libertad de comentar lo que consideréis en cada post para aprender juntos y hacernos nuevas preguntas.

Sólo os pido una cosa a cambio: Respeto