Toma Decisiones Acertadas

Elegir y renunciar

Una de las acciones que nos toca llevar a cabo como seres racionales, adultos y responsables de nuestra propia vida es la toma de decisiones.

Aunque sin duda empleo el pensamiento positivo, el optimismo y la PNL en los procesos que llevo a cabo, la base de mi trabajo siempre busca la aceptación de la realidad como punto de partida. Es por ello por lo que me niego a adoptar el discurso de enfocarnos sólo en lo que ganamos cuando tenemos que tomar una decisión.

Cuando aceptamos la realidad que nos rodea, estamos preparados para construir y tomar decisiones optimistas y responsables.

En economía, el beneficio que no ganamos por el hecho de no elegir una alternativa sino otra, se llama Coste de Oportunidad, y este es un concepto que aprendí hace muchos años en mis estudios como Técnica en Administración y finanzas y que desde entonces, re-aplico automáticamente en mis decisiones de vida.

Un ejemplo: Elegir entre estudiar o trabajar. Al elegir estudiar, el coste de oportunidad es el posible sueldo que podría ganar si hubiera elegido trabajar. Al elegir trabajar, el coste de oportunidad es el conocimiento y la experiencia que podría ganar si hubiera elegido estudiar.

Elijo este camino y no elijo estos otros, elijo esta pareja y no elijo estas otras posibilidades, elijo este viaje y no elijo este otro,… Creo que se entiende.

Por lo tanto, elegir también implica RENUNCIAR y es de vital importancia tener claro a qué estamos renunciando si lo que queremos es tomar buenas decisiones


Toda la vida y en todo momento, estamos tomando decisiones

A la hora de elegir, además de ver las oportunidades y posibilidades, siempre trato de dar respuesta a la siguiente pregunta:

¿A qué me cuesta menos renunciar?

Puede parecer que me pongo del lado negativo de la situación pero, ni mucho menos es así. Lo que hago es darle voz a aquello que puede convertir una decisión en una carga o en una motivación: Mis valores

Un valor es aquello que apreciamos y consideramos por encima de otras cosas. Ya sea por aprendizaje, creencia o propia intuición, nuestros valores son aquello que nos define, que nace dentro de nosotros y nos acompaña en cualquier ámbito o situación.

Cuando nos visualizamos renunciando a uno de nuestros valores, la balanza se inclina en el acto

Photo by Artem Bali

El valor de la honestidad, el valor de la familia, el valor de la justicia o el valor del dinero, por poner 4 ejemplos, pueden ser determinantes a la hora de elegir un opción u otra en nuestra vida. Y es crucial que nuestras decisiones estén alineadas con nuestros valores, de lo contrario, viviremos en una incongruencia que tarde o temprano nos pasará factura.

¿Los valores cambian?

Sí. Los valores pueden ganar o perder peso en nuestra vida a medida que evolucionamos o pueden incluso desaparecer o surgir nuevos también como consecuencia de nuestro crecimiento personal y propia experiencia.

¿Puedo tener valores contradictorios?

Sí. Tendrás valores que en ocasiones se contradigan, por ejemplo el valor de la libertad o la independencia y el valor de la responsabilidad familiar, pero siempre habrá uno que pese más que el otro. En este caso la pregunta “¿A qué me cuesta menos renunciar?” es crucial.

¿Hay unos valores mejores que otros?

No. Cada persona tiene sus valores y TODOS SON VÁLIDOS, no hay unos mejores que otros, aunque sí que hay unos moral o socialmente mejor vistos, dependiendo del lugar del mundo donde hayas crecido o de la cultura que te rodee. Por ello es muy importante RESPETAR la perspectiva de las demás personas (profundiza en el RESPETO aquí)

Por lo tanto, elegir implica renunciar y renunciar, implica perder.

Elegir una opción aceptando la pérdida de lo que no elegimos, nos libera del sentimiento de culpa, vergüenza o arrepentimiento, dejándonos la mente y el alma con espacio para enfocarnos en aquello que sí hemos elegido y que nos “vale la pena”.

Toda nuestra vida es una elección y renuncia en un mar infinito de posibilidades
Photo by Tobias Bjørkli

Te sugiero

Haz una lista con tus 3 valores primordiales y date cuenta si tus decisiones y acciones están en línea con ellos.

O hazlo al revés… Piensa en aquellas decisiones de tu vida que te resultan una carga y encuentra el valor que estás contradiciendo.

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Derecho a ser escuchado y tomado en serio

Hace ya unos meses compartí los primeros derechos asertivos que me gustaría repasar con vosotros: Derecho a ser tratado con respeto y dignidad, y derecho a tener y expresar mis propios sentimientos y opiniones.

Recupero este bloque, que seguirá completándose hasta conocer todos nuestros derechos asertivos y los de los demás, con el que reza el título de este post:

Derecho a ser escuchado y tomado en serio

¿Qué significa esto?

Para tí

Partiendo de la premisa de que te expresas con respeto a los demás, sencillamente debes tener claro que el hecho que los demás te escuchen y te tomen en serio, es tu derecho.

Photo by rawpixel

Ser ignorado, que tu opinión sea menospreciada o que no se tenga en consideración real tu punto de vista, se tome en broma o se le quite valor, es una señal de mala educación y poco respeto hacia ti por parte de los demás, por lo que puedes comprobar qué tipo de personas te rodean y medir si te convienen.

Pero si este es un hecho reiterado, es decir, que se repite en el tiempo y forma parte del estilo de trato que sueles recibir, se considera mobbing, bullying , acoso o mal trato psicológico.

Si al leer lo anterior te has sentido identificado o identificada, si crees que alguna persona ejerce este tipo de acoso sobre ti, no te culpes ni justifiques y explícale a personas de tu confianza o a un/una profesional
lo que te sucede . ¡Hay muchas personas que podemos, queremos y sabemos ayudarte!

Photo by Girlan Xm

Para los demás

De igual forma, los demás tienen el derecho de que les escuchemos y les tomemos en serio, aunque sepamos que tienen opiniones muy distintas a las nuestras o que sus propuestas carecen de argumentos o conocimientos.

Sí sí, has leído bien, escuchar y tomar en serio incluso a quien parece que no tiene nada que aportar.

Ahora piensa por un momento en los niños pequeños que te rodean, tus hijos, sobrinos, alumnos,… ¿Los escuchas y tomas en serio?

Piensa en las personas mayores, ancianas, que tienen tantísimas cosas que contarnos… ¿Los escuchas y tomas en serio?

Y ese amigo sin muchos estudios o ese familiar que todos consideráis un poquito “gañán”… ¿Los escuchas y tomas en serio?

Photo by rawpixel.com

Tenemos 2 orejas y una sola boca, justamente para oír más y hablar menos

Zenon de Citio

Cuando comprendemos que este derecho es tanto mío como tuyo, cuando interiorizamos la necesidad de los demás de ser escuchados y de ser tomados en serio, ponemos en práctica la Escucha Activa.

Esta actitud nos proporciona un universo de conocimientos que no estábamos viendo, una comprensión de la realidad de las personas que nos hablan y es la antesala de las conversaciones más ricas de las que puedas participar.

¿Te atreves a escuchar a los demás y tomarlos en serio a partir de ahora?

Te sugiero

Intenta mantenerte callado y escuchando pacientemente un rato a ese niño o anciano que tienes cerca.

Date cuenta de cuantas veces quisieras interrumpirle o se te va el pensamiento a otra cosa ¿Te gustaría que los demás te hicieran lo mismo?

Photo by Gratisography

A veces nos quejamos de que los demás no nos escuchan o no nos toman en serio pero, si nos detenemos un momento y desde la humildad, podemos darnos cuenta que nosotros hacemos exactamente lo mismo.