¿Cual es tu modelo de pareja?

Seguimos observando el mundo de la pareja con microscopio y esta vez, vamos a encontrarnos con especies muy diversas. Bienvenidxs al maravilloso mundo de: Los Modelos de Pareja

El principal objetivo de este post es que destierres de tu mente, corazón y cuerpo, la idea de “una pareja normal” y dejes entrar en tu vida tu propia visión de pareja, tu propia necesidad y tu propia perspectiva, así como que comprendas un poco porqué tienes las parejas que tienes.

Sin embargo, hay unas características mínimas e imprescindibles, no solo en una relación de pareja sino en cualquier nivel de relación, que son la no humillación y la no violencia. Si una o las dos características no se cumplen en tus relaciones: Respira profundamente, dirígete al botón de “contacto” del menú y escríbeme ahora.

Empecemos.

Modelos de pareja hay muchos. Está la pareja romántica, la pareja que discute, la pareja de hobbies compartidos, la pareja de conveniencia, la pareja que se acompaña,… Además de los modelos de pareja que se diferencian entre sí por haberle dado un giro de tuerca al concepto “fidelidad” como son, el poliamor, las relaciones abiertas, híbridas, etc.

Pero si pudiéramos mirar por un agujerito lo que se cuece en cada casa, descubriríamos un abanico casi infinito de probabilidades. De hecho, me aventuro a decir que ninguna pareja de este planeta es exactamente igual.

Photo by rawpixel.com

Y es que partimos de la base de que ninguna persona es idéntica a otra por lo que, un par de personas y su relación forman un pack tan exclusivo y genuino como desconocido para el resto.

Entonces, ¿de dónde nos hemos sacado nosotros la idea de pareja que tenemos?

Como en todo en la vida, aprendemos de las personas que nos rodean y, como no podía ser de otra manera, aprendemos a amar y a relacionarnos a través de nuestros seres queridos mas cercanos, de lo que observamos en la sociedad, de lo que vemos en las películas, de lo que leemos en los libros,…

Nuestras experiencias y percepciones de la vida, han ido forjando una serie de creencias entorno a la pareja en nuestro subconsciente y esa idea es la que pretendemos materializar… o ¡evitar a toda costa!

Veamos un ejemplo. Pongamos que nos criamos con una pareja en la que una de las 2 personas era claramente sumisa y la otra era claramente rebelde. Lo más probable es que, en nuestra idea de pareja, se espere que uno de los dos miembros de la pareja sea sumiso y el otro rebelde. Sencillamente nuestra idea de lo que es una pareja se ha formado así.

Si aquella relación la percibiste como satisfactoria o beneficiosa, buscarás una pareja con quien puedas “representar ese baile” que has aprendido. Por contra, en el caso de que tus modelos de pareja no fueran muy sanos o percibieras insatisfacción en ellos, lo que buscarás será formar parte de una relación que no contenga esos roles.

Photo by Silvia Trigo

En el caso de que te reconozcas a ti mismx repitiendo un patrón de relación insatisfactoria, te recomiendo un libro muy interesante que se titula “Las mujeres que aman demasiado” de Robin Norwood, de lectura tanto para hombres como para mujeres, que puede servirte de gran ayuda para comprenderte y abandonar esos patrones.

Ahora piensa en la infinidad de características que tienen o tenían las parejas que te criaron, las que te rodeaban, las que te han vendido en las películas… todas te han influido en mayor o menor medida.

Sin olvidarnos de que la otra persona ¡también viene con su propio baile aprendido! También tiene una idea de lo que quiere que sea su pareja en mente así como del rol que está dispuesto a jugar.

Como te decía al principio de este post, mi objetivo no es otro que animarte a descubrir qué modelo de pareja quieres formar, más allá de todo aquello que aprendiste en el pasado.

Porque la buena noticia es, después de todo, que a amar se aprende.

Te sugiero:

Trata de descubrir quienes han sido tus modelos de pareja mas influyentes

¿Te reconoces en algunas de tus actitudes en la pareja?

¿Se parece tu pareja a alguien de tu entorno o es estrepitosamente distinto a otra persona muy cercana?

¿Buscas una pareja que solo existe en películas de ficción?

Photo by rawpixel.com

Sin Disfraz

Tercer y último capitulo del bloque: Yo Mismx

¿Qué hemos hecho hasta ahora?

  • Nos hemos observado y dado cuenta de que hay una parte sombría de nosotros que no nos gusta mucho.
  • La estamos tratando de aceptar.
  • Nos hemos plantado frente al espejo a decirnos, no muy convencidos, que nos queremos.
  • Nos hemos cuestionado qué estamos dispuestos a dar a los demás.
  • Nos hemos dado cuenta de las falsas expectativas que hemos podido causar.
  • Nos hemos dado cuenta de las expectativas que hemos podido depositar erróneamente en otras personas.

¿Todo esto cuando estamos hablando del amor? ¿Dónde están la magia y la purpurina con la que suele venir envuelto el amor de pareja?

Que bajón, tanto análisis…

Aún y así, queremos seguir enamorándonos, encontrar a alguien con quien compartir la vida, a quien acompañar en el camino y que nos acompañe. Y es que nuestra especie se siente satisfecha relacionándose con otros.

En la naturaleza del ser humano existe la necesidad inherente de Pertenecer, de formar parte de un grupo, de ser aceptado, de amar y ser amado. 

Si nos fijamos, combinar a nuestro verdadero Yo con esa necesidad de ser amado y de pertenecer, puede resultar algo complejo. Más si se trata de relacionarnos estrecha e íntimamente con otra persona.

Hace falta un puente sólido que me permita combinar ambos mundos de una manera sana y satisfactoria. Es imprescindible poseer una cualidad que me ayude a adaptarme al entorno, situaciones y personas que me rodean sin perder mi esencia, mi criterio, mi propio valor y mis intereses.

Ese brebaje todopoderoso no es otra cosa que la autoestima

Cuando tenemos autoestima, el traje que mejor nos sienta es el de ser uno mismo y vamos por el mundo sin disfraz

Porque, para que tú me aceptes, no necesito fingir ser quien no soy.

Porque, para que te intereses por mí, no necesito convertirme en quien tú deseas.

Simplemente siento como siento, pienso como pienso, digo lo que digo, hago lo que hago y soy como soy. Si te gusto y me gustas, si nos apetece acompañarnos mutuamente, genial. Si no, sigamos cada uno por su camino.

No quiero cambiarte ni vestirte con otras ropas si no lo decides tú. No quiero disfrazarte de algo que no eres ni espero que me hagas feliz dándome lo que deseo o cumpliendo mis expectativas en el amor.

De igual modo, quiero cambiar si quiero y decidir por mí mismo cuando disfrazarme para la ocasión. No estoy en este mundo para hacerte feliz a ti y mucho menos convirtiéndome en quien tú necesitas.

Y es que la máscara acaba cayendo y el disfraz acaba pesando

Super Woman, Super Man, princesa, caballero, perro faldero, fantasma, payaso o ser invisible…

¿De qué te has disfrazado tú?

¿Dónde aprendiste que, para que te amen, tienes que ser lo que los demás quieran?

Ríete de tus disfraces y cuando estés listo, deshazte de ellos.