Autoestima y redes sociales

Aquí tenéis el directo de Twitch en el que revisamos todos los conceptos de este post

De entrada os adelanto que soy defensora y pro-tecnologías de la información, que crecí con los primeros módems en casa y conocí a más de una persona a través del chat de amigos de Terra cuando era adolescente. “Ojo-cuidao” 🔌

Así que, no pienso demonizar las redes sociales sino responsabilizar del buen uso a las personas que las manejamos.


Instagram, Twitter, Facebook, Pinterest, Tinder, TikTok, whatsapp, Telegram, Youtube, Twitch, Linkedin,… Y una cantidad enorme de plataformas más, forman parte ya de nuestra vida diaria, de nuestro costumbrismo.

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Deformación vocacional, me cuestiono hasta que punto estas facilidades que me conectan y me sirven para construir mi tejido social, me complican la vida o incluso me empujan a la insatisfacción o frustración.

Sumideros de tiempo

¿No os ha pasado que entráis en Instagram y cuando os dais cuenta lleváis media hora saltando de una cuenta a otra viendo imágenes o historias que os han cautivado y ya ni os acordáis a qué habéis venido? Sé que sí.

Un sumidero de tiempo es una especie de tubería invisible por la que se van horas de nuestra vida que ya nunca regresarán.

No es que las redes no sean útiles o que sean una pérdida de tiempo en sí mismas, es que las utilizamos mucho más tiempo del que realmente necesitamos. Estoy convencida que sólo un pequeño porcentaje del tiempo que le dedicas a las redes se te queda retenido en el cerebro para re-aplicarlo en tu vida o para compartirlo productivamente con otra persona o para integrarlo en tu día a día.

Hace unos años era la TV, hoy son las redes sociales.

Y el problema es que la sensación de pérdida de tiempo, no sólo nos irrita y frustra sino que nos puede traer problemas más serios de desatención de responsabilidades, debilitando así nuestra autoconfianza y autoestima.

¿Qué podemos hacer?

Los últimos dispositivos móviles ya incluyen un limitador de tiempo para muchas aplicaciones, de forma que cuando “se te va el santo al cielo” y extralimitas el tiempo que tú mismx te has impuesto a una red específica, te aparece una pantallita de aviso y te cierra la aplicación en tu cara, impidiéndo que vuelvas a usarla el resto del día.

Creo que es un método infalible pero considero que es una manera de evadir nuestra propia responsabilidad y desconectarnos de nosotrxs mismxs. Utilízalo si no te fías de ti, vamos.

Lo mejor es ponerle un límite de tiempo a lo que estás haciendo pero sin perder la conciencia y la responsabilidad. Ponte una alarma para que suene en un momento dado y comprométete (contigo mismx) a “parar”.

Este simple ejercicio, hará que aproveches mejor el tiempo de búsqueda o que disfrutes más tu tiempo de ocio digital, ya que sabrás que tiene una duración determinada.

Tu vida es aquello que decides hacer con tu tiempo

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¿Cómo afectan las redes sociales a nuestra autoestima?

Paseo por la playa en un precioso atardecer un día cualquiera, imágenes de amor, cariño y ternura, risas y diversión, belleza, juventud, alegría, éxito, motivación a raudales…! Además de promesas publicitarias milagrosas de gurús que han dado con la pócima de TÚ FELICIDAD.

En las redes sociales vemos lo mejor de los demás y encima, con filtros que lo perfeccionan.

Creo que no os he descubierto nada con esta afirmación, sin embargo, llega un momento que dejamos de ser conscientes de ello.

Todo este cóctel de Expectativas, repetido hasta la saciedad, se convierte en una creencia de realidad de vida y, sin darnos cuenta, vamos interiorizando que debemos ser de una determinada manera, tener determinadas cosas , vestir, hablar, pensar e incluso sentir de cierta forma para SER FELICES (o alcanzar la paz mental o ser nuestra mejor versión o”X”…)

Cuando lo único que observamos son breves momentos e imágenes seleccionadas de felicidad y satisfacción, podemos creer que nuestra vida es aburrida, triste o indigna, ya que parece que somos los únicos que vivimos momentos de frustración, fracaso, decepción y dolor.

Y no.

Lo habitual es que vivamos entre una mezcla de cosas positivas y negativas simultáneamente sin embargo en redes sociales sólo vemos una cara de la moneda.

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Un youtuber puede fascinarnos con su belleza y sentirse plenamente insatisfecho con su economía, ¿Qué crees que te va a mostrar más habitualmente en sus videos? Una emprendedora te va a mostrar su mejor perfil en Linkedin pero dudo que también comente que se siente absolutamente desconectada en su relación de pareja…

Si nos creemos la vida que vemos a través de las redes sociales, es como si creyéramos que las actrices y actores son los personajes que interpretan.

Pocas veces se alinean los planetas para que absolutamente todo a nuestro alrededor esté bien, ¡aunque a veces pasa! 😄 y pocas veces todo en nuestra vida está mal, aunque a veces lo sintamos así 😑

¿Qué podemos hacer?

Ser realistas, tocar con los pies en la tierra y comprender que la vida es una escala de grises infinita.

  • Que ni soy el único ser en el mundo que siente frustración o dolor, ni es posible permanecer en un estado de gracia e iluminación vital lleno de fantasía y poesía permanente.
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  • Que las redes sociales solo son una pequeña parte de la realidad de las personas (o incluso sólo son personajes irreales).
  • Que los nicks, los tweets, los “likes” y los compartir se ejecutan tras una pantalla y a muchos kilómetros de distancia de tí, por lo que la mayoría no tienen que demostrar que todo aquello que te cuentan o que te muestran, es cierto.

Seguir a creadorxs de contenido que también muestran su vulnerabilidad, su fragilidad, sus fracasos… ¡Que lxs hay! 👍🏼

Siéntete identificadx con lo que eres hoy y busca referentes de lo que quieres ser mañana que se atrevan a mostrarte una vida más sincera. Te aseguro que tus metas y pretensiones en la vida serán coherentes para tí y lo más importante, ¡alcanzables!

Nos merecemos aceptar quienes somos, tratarnos bien, sentirnos capaces y sabernos válidos.

Aprendamos a tener una mirada crítica con lo que vemos en redes sociales y complicidad con nosotrxs mismxs.

Aquí os dejo una captura de mi aspecto en el momento en el que termino de escribir este post

AUTOESTIMA

El punto sobre el que se sostiene tu vida

Mucho oímos esta palabra desde hace algún tiempo pero, ¿Sabemos lo que es? ¿De qué se compone? Y sobretodo ¿Cómo se mejora (o hacemos que aparezca!)? Veámoslo.

¿Qué es la Autoestima?

Hasta los 12 meses de vida como bebés, no sabemos que somos individuos, no tenemos conciencia de nuestra propia existencia ni mucho menos una noción de nuestro propio “Yo”. Es a partir de esa edad que empezamos a intuir que, ese cabezón sonriente frente al espejo somos nosotrxs.

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Sabiendo esto, podemos decir que la autoestima no se hereda, se construye, desde el momento en el que nos percatamos que somos alguien por nosotrxs mismxs.

Sin embargo, nacemos con la capacidad de desarrollar nuestra autoestima (así como la empatía o la asertividad) y esta se va creando desde pequeñitxs en el núcleo familiar a través de:

  • Los mensajes que recibimos
  • La manera en la que se atienden nuestras necesidades
  • Nuestra propia experiencia

Como adultxs, tenemos la posibilidad de “reformar” una baja autoestima

¿Cómo sé si tengo una autoestima Alta o Baja?

Hazte esta pregunta y respóndete con sinceridad:

¿Necesito que los demás me reconozcan o aprueben para sentirme valioso, merecedor, digno o capaz?

Si la respuesta es sí, tu autoestima es baja o tambaleante en según qué circunstancias.

Si la respuesta es No, felicidades. (Puedes seguir leyendo igualmente)

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¿De qué se compone la autoestima?

Autoconcepto: Sería la respuesta a la pregunta “¿Quién soy?” Me observo, me conozco y me describo tanto en el plano físico, como en el psicológico y conductual.

Autovaloración: Eso que soy… ¿Me gusta? ¿Lo considero, positivo o negativo? ¿Lo apruebo o lo condeno? ¿Qué me digo? ¿Cómo me hablo? ¿Me trato bien?

Autoaceptación: Pongamos que hay alguna de mis características personales que no me gusta demasiado o que me disgusta. Autoaceptarme significa que, a pesar de que no me agrada ese aspecto, sigo queriéndome, considerandome valiosa, merecedora y digna, y en caso de que sea posible, con capacidad para cambiar si yo lo decidiera.

Primero te quieres y luego te cambias. Si lo haces al revés estás perdidx

Gemma Romero

6 prácticas para potenciar la autoestima

Aquí te dejo las 6 prácticas que nos propuso Nathaniel Branden (Doctor en Psicología) que conviene no perder nunca de vista y trabajarlas para potenciar o fomentar nuestra autoestima.

Vive conscientemente: Conócete, observate y toma consciencia de quien eres. Escucha a tu cuerpo, tus pensamientos, tus sentimientos… Aprende de tí y reconócete sin tapujos.

Aceptate a tí mismx: Se tu mejor amigx, quiérete “a pesar de todo” y tratate bien. Permítete equivocarte y fracasar. Todxs lo hacemos.

Se responsable de tí mismx: Evita echarle la culpa al mundo de tus desgracias, evita dejar tu vida en manos de otrxs, valora tus necesidades y toma decisiones conscientes. Haz de tu vida aquello que tú quieres.

Autoafirmate: Liberate de la losa de agradar a todxs a cambio de ir desapareciendo tú. Muéstrate sin máscaras y sin miedo. Se quien tú sientes y déjate querer. Cambia si quieres, es tu derecho, pero no vivas para adaptarte a los demás.

Ten un propósito: Elige tus propias metas, decide en qué quieres enfocarte y cual quieres que sea tu camino. Valora los consejos de los demás pero no permitas que otras personas decidan qué y cómo debe ser tu vida

Integridad: Sé coherente y honestx contigo mismx. Siente, piensa, habla y actúa en congruencia con lo que eres. Dormirás mucho mejor.

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La autoestima no se desarrolla investigando sobre el tema, sino aplicando de por vida estos conceptos.
No se trata de aplicar todo a la vez sino paso a paso, con pequeños cambios.

Recuerda que si necesitas ayuda para arrancar éste proceso, aquí me tienes, presencialmente y online

Asertividad

La clave para relacionarse con los demás

Quizá no es la primera vez que escuchas (lees) esta palabra pero, ¿sabes lo que es LA ASERTIVIDAD?

De momento la RAE no ha tenido a bien incluirla en el Diccionario, aunque sí contempla los adjetivos asertivo y asertiva relacionándolos con la cualidad de una persona que expresa su opinión de una manera firme

Aquí viene mi definición:

La Asertividad es la capacidad de transmitir a otrxs lo que siento y pienso de una manera eficaz, sin sentirme incómoda, sin agredir y sin ser agredida.

Esto significa que:

  • Digo lo que quiero decir
  • De forma respetuosa
  • A las personas correctas
  • Y me siento bien

Ser asertiva implica una autoestima sana, capaz de pronunciar “No”, capaz de pedir lo que es suyo, capaz de delimitar su espacio, responsabilizarse de sus decisiones y de recibir “No” por respuesta llegado el caso.

La Asertividad, junto al Respeto y la Empatía, forman el trío mágico de las relaciones personales, la pócima secreta de las habilidades sociales.

Gemma Romero

Para facilitarnos su comprensión y puesta en práctica, nos valemos de una serie de derechos, los derechos asertivos. Válidos para nosotros y para los demás, implican lealtad hacia nosotras mismas y respeto hacia las demás personas.

¿Qué son los Derechos Asertivos?

Según Olga Castanyer en su maravilloso y recomendado libro “La Asertividad: Expresión de una sana Autoestima”

“Son unos derechos “no oficiales” que todxs poseemos, pero que muchas veces olvidamos a costa de nuestra autoestima. No sirven para “pisar” al otro, sino para considerarnos a la misma altura que los demás”

Esos derechos son los siguientes y los iremos desglosando a lo largo y ancho de este blog:

Derecho a ser tratado con respeto y dignidad
Derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones
Derecho a ser escuchado y tomado en serio
Derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones
Derecho a decir NO sin sentir culpa
Derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta que mi interlocutor tiene derecho a decir NO
Derecho a cambiar
Derecho a cometer errores
Derecho a hacer menos de lo que soy capaz de hacer
Derecho a pedir información y a ser informado
Derecho a obtener aquello por lo que he pagado
Derecho a decidir no ser asertivo
Derecho a ser independiente
Derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, dinero… mientras no viole los derechos de otras personas
Derecho a tener éxito
Derecho a gozar y disfrutar
Derecho a mi descanso y aislamiento
Derecho a superarme, aun superando a los demás

La Asertividad es un camino de ida y vuelta, algo que se da y se recibe.

La clave está en ser capaces de aplicarnos los derechos asertivos a nosotros mismos (Tengo derecho a ser tratada con respeto y dignidad) y comprender que los demás también los poseen (El otro tiene derecho a ser tratado con respeto y dignidad).

¿Qué te parece la asertividad? ¿Te suenan bien los derechos asertivos? ¿Hay alguno que te haya sorprendido?

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