TRISTEZA

La emoción que evitamos a toda costa

Si has visto la pelicula Inside Out (o Del Revés) de Disney, habrás visto el especial hincapié que se hace sobre la emoción de la tristeza.

Y no es casualidad porque, si hay una emoción sanadora, reparadora y catalizadora, es ella, la pesada, lenta y derrotista tristeza.

Si no has visto esta película, te la recomiendo a tí, a tus hijxs a tus alumnxs y a toda la humanidad

¿De qué nos informa la tristeza?

La tristeza nos informa de que hemos perdido algo

Cuando nos referimos a “algo”, puede ser: Un ser querido, un objeto o miembro, una idea, una expectativa, un estado,… “Algo” es todo aquello que tenía significado en nuestra vida (por lo tanto nos identificaba) y que por circunstancias diversas ya no está.

¿Qué hace la tristeza?

La tristeza aparece para ayudar a que el dolor por la pérdida fluya correctamente, a canalizarlo a través de las lágrimas, los suspiros, la pesadez,…

Las lágrimas son la manera que tiene nuestro cuerpo de expresar ese dolor

Y es que la tristeza nos ayuda ante un dolor desubicado de cualquier órgano. Nos duele el alma, los pensamientos, algo intangible.

Aunque a veces nos llevamos la mano al corazón y decimos que “se nos ha partido”, en realidad físicamente no nos duele nada que podamos tocar (aunque podemos llegar a somatizar ese dolor si no lo dejamos ir)

La tristeza se va retirando a medida que aceptamos nuestra nueva realidad.

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Tristeza, Nostaligia y Depresión

Éstos 3 términos son 3 niveles distintos de una misma sensación.

La tristeza, es una emoción ante la pérdida y nos acompaña en la reparación de nuestra nueva identidad sin “lo perdido”. La tristeza saludable, va acompañada de preguntas, de lágrimas, de solicitar ayuda a personas de confianza, de interés por integrar y aceptar la nueva situación a nuestra vida. La tristeza no significa inmovilismo.

La Nostalgia es un sentimiento que aparece al recordar algo positivo que existió en el pasado, no se trata de una reacción ante una pérdida reciente. Cuidado con ser demasiado nostálgicos y creer que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, porque esa puede ser la antesala de la depresión.

La depresión no es una emoción ni es un sentimiento, es un estado emocional y mental de tristeza que tiñe de gris toda nuestra vida a todos los niveles. La depresión nos habla de quedarse atrapado en el pasado y sólo mirar al futuro con desidia y pesimismo sin ser capaces de disfrutar del presente. La depresión precisa ser tratada con terapia emocional y cognitiva para poder salir de esa espiral de negatividad. (Si necesitas ayuda, aquí me tienes ;))

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¿Cómo actuar frente a la tristeza?

Por pesada que nos parezca la tristeza y como con cualquier otra emoción no podemos evitarla ni conviene reprimirla en absoluto.

Primero de todo, toca aceptar la tristeza y permitirnos expresarla como necesitemos. Sin pudor o vergüenza, seas niño o adulto, hombre o mujer, todos los seres humanos sentimos tristeza, así que llora.

Segundo, toca aceptar la pérdida. Esta tarea no es fácil y conlleva varias fases, tiempo y trabajo personal. En el proceso de aceptación encontraremos amor, culpa, enfado e incluso vergüenza, rabia u odio, no te preocupes, es natural.

Hay muchas actividades que puedes hacer cuando estas triste para facilitarte la aceptación:

  • Rodeate de las personas que amas
  • Haz ejercicio
  • Conecta con la naturaleza
  • Participa en algún voluntariado
  • Colabora con animales
  • Apuntate a hacer alguna actividad nueva, algo creativo
  • Escucha musica, mira peliculas y lee libros que te ayuden a despejarte
  • Cambia de aires, Viaja

Pero sobretodo habla, habla de lo que sientes. O escribe si no encuentras a nadie que te quiera escuchar. Expresa tu dolor y tus sentimientos, ponle palabras, ordenalos y comunícalos. Desahogate, deja ir la pesadez y libérate poco a poco del sufrimiento.

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En próximos post y vídeos, entraremos en el detalle de los Duelos, fases, apegos y tipos.

Aquí el post en video por si te da pereza leer hoy

Sin Disfraz

Tercer y último capitulo del bloque: Yo Mismx

¿Qué hemos hecho hasta ahora?

  • Nos hemos observado y dado cuenta de que hay una parte sombría de nosotros que no nos gusta mucho.
  • La estamos tratando de aceptar.
  • Nos hemos plantado frente al espejo a decirnos, no muy convencidos, que nos queremos.
  • Nos hemos cuestionado qué estamos dispuestos a dar a los demás.
  • Nos hemos dado cuenta de las falsas expectativas que hemos podido causar.
  • Nos hemos dado cuenta de las expectativas que hemos podido depositar erróneamente en otras personas.

¿Todo esto cuando estamos hablando del amor? ¿Dónde están la magia y la purpurina con la que suele venir envuelto el amor de pareja?

Que bajón, tanto análisis…

Aún y así, queremos seguir enamorándonos, encontrar a alguien con quien compartir la vida, a quien acompañar en el camino y que nos acompañe. Y es que nuestra especie se siente satisfecha relacionándose con otros.

En la naturaleza del ser humano existe la necesidad inherente de Pertenecer, de formar parte de un grupo, de ser aceptado, de amar y ser amado. 

Si nos fijamos, combinar a nuestro verdadero Yo con esa necesidad de ser amado y de pertenecer, puede resultar algo complejo. Más si se trata de relacionarnos estrecha e íntimamente con otra persona.

Hace falta un puente sólido que me permita combinar ambos mundos de una manera sana y satisfactoria. Es imprescindible poseer una cualidad que me ayude a adaptarme al entorno, situaciones y personas que me rodean sin perder mi esencia, mi criterio, mi propio valor y mis intereses.

Ese brebaje todopoderoso no es otra cosa que la autoestima

Cuando tenemos autoestima, el traje que mejor nos sienta es el de ser uno mismo y vamos por el mundo sin disfraz

Porque, para que tú me aceptes, no necesito fingir ser quien no soy.

Porque, para que te intereses por mí, no necesito convertirme en quien tú deseas.

Simplemente siento como siento, pienso como pienso, digo lo que digo, hago lo que hago y soy como soy. Si te gusto y me gustas, si nos apetece acompañarnos mutuamente, genial. Si no, sigamos cada uno por su camino.

No quiero cambiarte ni vestirte con otras ropas si no lo decides tú. No quiero disfrazarte de algo que no eres ni espero que me hagas feliz dándome lo que deseo o cumpliendo mis expectativas en el amor.

De igual modo, quiero cambiar si quiero y decidir por mí mismo cuando disfrazarme para la ocasión. No estoy en este mundo para hacerte feliz a ti y mucho menos convirtiéndome en quien tú necesitas.

Y es que la máscara acaba cayendo y el disfraz acaba pesando

Super Woman, Super Man, princesa, caballero, perro faldero, fantasma, payaso o ser invisible…

¿De qué te has disfrazado tú?

¿Dónde aprendiste que, para que te amen, tienes que ser lo que los demás quieran?

Ríete de tus disfraces y cuando estés listo, deshazte de ellos.

Así como yo me amo, me amaran los demás

¿Cuántas veces hemos escuchado lo de “Acéptate a ti mismo” o “Ámate a ti mismo”? Yo, muchas.

Pero ¿comprendemos porqué ésto es tan importante, para qué lo necesitamos y, sobretodo ¡cómo se hace!?

Primero aprendamos de nosotros mismos que somos un ser que tiene 2 caras: Su luz y su sombra.

La luz la compondrían esas cualidades personales que son mejor aceptadas en la sociedad, por ejemplo, mostrarse simpático, ayudar a los demás, resultar agradable, ordenado, de trato  fácil, humilde, respetuoso… y una larga lista de cosas bellas.

La sombra estaría compuesta por todo aquello que a nivel social, familiar o personal, condenamos de alguna manera. Por ejemplo, envidiar, buscar protagonismo, ser introvertido, tener un comportamiento agresivo, perezoso, prepotente… y otro sinfín de cualidades.

Una vez comprendido ésto, que puede llevarnos unos días y varios tragos del licor de la Humildad, podremos asimilar las siguientes 3 partes de este post:

¿Porqué es tan importante aceptarnos y amarnos a nosotros mismos?

Porque desde que naces hasta que mueres convives, durante 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año (festivos y vacaciones incluidos), en la salud y en la enfermedad, en la duras y en las maduras, CONTIGO MISMO.

Fuiste, eres y serás, lo único que posees en esta vida

¿Para qué es tan importante aceptarnos y amarnos a nosotros mismos?

  • Para dejar de adaptarnos constantemente al resto
  • Para sentirnos seguros y tranquilos de expresarnos como somos
  • Para relajarnos al saber que cometemos errores
  • Para irnos a dormir cada noche satisfechos
  • Para dejar de sufrir cuando otros no nos aman
  • Para dejar de sufrir cuando otros no nos aceptan

¿Cómo hago para aceptarme y amarme a mí mismo?

La receta es sencilla pero requiere de mucha constancia para dominarla:

  1. Busca un espejo de cuerpo entero
  2. Colócate frente al espejo
  3. Mírate de arriba a abajo y de abajo arriba
  4. Detente en tus ojos
  5. Pronuncia en voz alta “Me acepto y me quiero mucho”
  6. Repítelo cada día

Cuando nos repasamos de arriba a abajo observamos todo el plano físico y cuando nos miramos a los ojos, empezamos a ver lo que solo nosotros sabemos.

Aceptémonos con todo. Sin excepción

¿Eres capaz de hacer este ejercicio? ¿Te ha costado mucho hablarte? ¿Cómo te has sentido? ¿Qué ha sucedido? ¿Te lo crees? ¿Sientes de corazón que te aceptas y te quieres?

Si no te aceptas ni amas a tí mismo será muy difícil atraer a tu vida a alguien que te acepte y te ame como eres.

Si no te aceptas y amas a tí mismo será muy difícil que tú aceptes y ames a los demás como son.

Si no te aceptas y amas a ti mismo, tu satisfacción entorno a la pareja, será cuestión de suerte