ALEGRÍA

La emoción favorita

Sin duda la ALEGRÍA es la emoción que más nos gusta y la que queremos experimentar constantemente.

Muy similar a la felicidad, aunque en menor grado, la alegría es la respuesta a un estímulo que nos resulta agradable, beneficioso, amable, amoroso, simpático,…

Cuando sentimos alegría nuestros pómulos se elevan y el orbital del ojo se contrae. La mirada y la sonrisa son relajadas.

Photo by Kevin Bidwell

La sensación es de bienestar, nos sentimos cómodxs y predispuestxs a atender, comprender y compartir.

¿De qué nos informa la alegría?

La Alegría nos descubre qué cosas nos gustan.

Entender a la alegría es muy importante ya que aquellas cosas que nos agradan serán las que se conviertan en nuestra motivación, las que le den sentido a seguir avanzando en la vida. Aquellos estímulos que hayan despertado alegría en nosotrxs, serán los que persigamos, los que queramos que se repitan y eso nos pondrá en movimiento, se convertirá en nuestra sana ambición y nos ayudará a sentirnos satisfechxs.

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La Alegría desmesurada

La Alegría fuera de control, también es perjudicial, ya que puede convertirse en euforia. La euforia nos ciega y nos mantiene en un estado ilusorio donde podemos tomar decisiones exageradamente optimistas basadas en percepciones irreales. Tenemos una confianza desmesurada en nuestros propios recursos, por lo que no estamos alerta de los peligros o riesgos a nuestro alrededor, cosa que nos puede costar la vida.

Algunas drogas causan este estado de euforia y es por ello que, bajo sus efectos, se producen muchísimos accidentes.

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La falta de Alegría

Cuando pasa mucho tiempo sin que sintamos alegría estamos apagadxs y apáticxs. Como hemos dicho, la alegría nos sirve de gasolina para impulsar nuestra automotivación, por lo que si no percibimos ésta emoción a través de nada, poco a poco vamos ralentizando nuestro movimiento y perdiendo el sentido de las cosas de la vida. Aunque ésto es muy difícil ya que SIEMPRE hay algo o alguien que despierta en nosotrxs esta emoción primordial.

La ALEGRÍA es la emoción que nos viene de serie, nacemos con ella y es nuestro estado natural

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Emociones

¿Qué son y para qué las necesitas?

Las emociones son la reacción física y mental que sucede tras percibir un estímulo, ya sea a través de nuestros 5 sentidos o de nuestra propia imaginación.

Las emociones son sensaciones cortas y temporales que se comportan como una descarga repentina que va disolviéndose poco a poco.

En niñxs a partir de los 3 o 4 años y en adultos, las emociones van acompañadas casi simultáneamente de pensamientos.

Estos pensamientos pueden ser de 2 tipos:

  • Recuerdos vividos, experiencias similares (propias o ajenas).
  • Posibles consecuencias del suceso y de las acciones que tomemos al respecto

Toda esta “secuencia” (percepción del estímulo, reacción emocional y reconocimiento) sucede en milésimas de segundo y, como casi siempre, el único objetivo de tal despliegue de medios es sobrevivir.

Las emociones forman parte de nuestro kit de supervivencia
Photo by Engin Akyurt

Durante aproximadamente los 3 primeros años de nuestra vida, vivimos únicamente en un mundo emocional, es decir, no hay pensamientos que acompañen al estímulo, ni lenguaje que lo explique. Somos un libro en blanco, así que todo lo que sucede a nuestro alrededor y con nosotros mismos se convierte en nuestro “registro automático” de causas y efectos que pasará a formar parte de nuestro carácter y personalidad. La mayoría de las emociones vividas en esta edad y el resultado de las mismas no lo recordamos, se guardan en lo más profundo de nuestro subconsciente, eso sí, son la base de nuestra autoestima, confianza, apego, seguridad, sentido de amor,…

Photo by Nandhu Kumar

A partir de esa edad, seguimos viviendo emociones diariamente y seguimos aprendiendo de ellas (catalogándolas) pero podemos detectar el tipo de pensamientos que las acompañan o cuanto menos comprender la experiencia desde un punto de vista consciente y lógico, aunque sea a posteriori.

Las principales emociones son 6:

Y a partir de ellas se derivan todas las demás: Euforia, felicidad, Ira, Pánico, Fobia, Repugnancia, Angustia, Pena, desesperanza,…

Aunque muchas de nuestras emociones no son agradables, son vitales para nosotros por lo que no conviene en absoluto ignorarlas, evitarlas, reprimirlas o negarlas.

Cuando no las gestionamos bien, pueden convertirse en cargas emocionales y esto suele complicarnos la vida

Photo by Gerd Altmann

Lo mejor que podemos hacer con ellas es agradecerlas, reconocerlas, comprender de qué nos informan y gestionarlas para nuestro mayor bienestar y el de los demás. Todo ello se consigue a través de la Inteligencia Emocional.

En los siguientes post, veremos más en detalle cada una de ellas.

+ La Alexitimia es la incapacidad para sentir emociones y puede deberse tanto a una lesión neuronal como a un trastorno del aprendizaje.

El Post en video por si no te apetece mucho leer…
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Anestesia emocional

El uso del autoengaño para parchear nuestro dolor interior

Estoy leyendo un libro de Daniel Goleman llamado “El punto ciego“.

Habla de la capacidad de nuestra conciencia de reconfigurar realidades experimentadas y convertirlas en algo distinto, más llevadero, que nos permita sobrevivir… los mecanismos de la mente.

Photo by meo

Habla de ejemplos de personas nacidas y crecidas en familias donde ha habido alcoholismo, violencia y abusos, por ejemplo, que hablan del tema con humor o utilizando otras palabras no tan agresivas o explícitas.

Esto me ha recordado el caso de una persona que tuve en sesión. Entre otras muchas cosas, siendo adolescente perdió a su madre. Ésta era alcohólica, lo era desde hacia muchos años y mi clienta me explicó algún episodio de su infancia que a mí me pareció devastador para una niña.

Sin embargo ella, al referirse a la enfermedad de su madre utilizaba la expresión “no estaba bien”. Ni siquiera pronunciaba la palabra “bebida” o “alcohol”. Eso me desconcertaba y me hacia pensar que ella no estaba siendo realista con lo sucedido. Ahora, leyendo este libro, empiezo a comprender la necesidad y capacidad de auto engaño que tenemos los seres humanos.

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Ella no quiso entrar en este tema y el proceso viró a derroteros más superficiales, que permitieron tomar acciones y ver resultados más inmediatos y compensatorios para ella. Era su proceso, su objetivo y su necesidad.

Hay algo que he aprendido a lo largo de estos años y es que una tiene que respetar cuando otra persona no está preparada.

Tratar de bajar a las profundidades emocionales de otra persona sin su voluntad y consentimiento es una temeridad por no decir una falta de respeto absoluta por parte de quién se empeñe en trabajar algo que no le pertenece.

La voluntad de ayudar, la capacidad de leer los sentimientos de los demás, de interpretar sus gestos, de ver más allá de las palabras, no nos otorga potestad alguna, por mucho que sepamos que sería lo más saludable para la otra persona.

Muchas veces se necesita de un soporte adicional, unas herramientas inmediatas, unos parches efectivos, que ayuden a recuperarse de la experiencia de encontrarse con su propio vertedero aunque, sin duda alguna, merece mucho la pena liberarse de esas cargas emocionales.

Lo único que puede librarnos del poder hipnótico del autoengaño, es el valor para buscar y afirmar la verdad -Daniel Goleman-

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Psicólogas, Psiquiatras y Coaches

*Condenadas a entenderse*

Muchas son las personas que nos preguntan a las coach y/o expertas en inteligencia emocional qué es exactamente lo que hacemos y esto es absolutamente natural, puesto que esta es una profesión muy nueva que justo empieza a despuntar en nuestro país.

Cuando explicamos lo que hacemos, de la manera mas concisa y clara que podemos, muchas veces se nos confunde con psicólogas, de la misma forma que mucha gente considera que un psicólogo y un psiquiatra tratan lo mismo o que se cree erróneamente que todos los trastornos o enfermedades mentales son motivo de exclusión social, peligros, agresiones, etc.

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Aunque personalmente considero que estas 3 profesiones convergen en el objetivo y sentido de su propia existencia y que yo resumo como:

La pretensión de ayudar a personas a través del trabajo con la mente y la pasión por la comprensión de la conducta humana

Me atrevo a limitar el terreno de actuación de cada una de ellas en base a los niveles de tratamiento.

La psiquiatría

Es medicina. Esto debe quedar claro y meridiano e ir por delante y este es el motivo por el cual solamente una psiquiatra tiene potestad para recetar fármacos.

La psiquiatría trata patologías, es decir, anomalías físicas, cognitivas o a nivel de segregación de sustancias que requieren de intervención química para ser tratadas o paliadas (depresión o ansiedad), así como trastornos mentales o de conducta severos, por ejemplo, la psicopatía o el trastorno de personalidad múltiple, entre otros.

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La Psicología

Se encuentra entre la psiquiatría y la inteligencia emocional & coaching conductual.

Una psicóloga no tiene potestad para recetarle fármacos ni diagnosticarle patologías, pero sí que tiene conocimientos y herramientas para tratar trastornos mentales y de conducta (graves y leves) que supongan para el paciente una pérdida de control de la situación, por ejemplo, intentos de suicidio o autolesiones, depresión, TOC, dislexia, etc.

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Inteligencia Emocional y Coaching

Se trabaja con personas sanas, es por ello que no tenemos pacientes sino clientes.

Nuestros conocimientos y herramientas nos permiten detectar y tratar creencias autolimitantes, autosabotaje, miedos, sentimientos enquistados o cargas emocionales y nos dotan de capacidad para enfocar objetivos y logros trazando un camino motivante o potenciar y mejorar las relaciones con los demás y con uno mismo a través del autoconocimiento.

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Las 3 profesiones pueden complementarse incluso se recomienda compatibilizarse simultáneamente en muchísimos casos.

Si bien es cierto que las profesionales en Inteligencia Emocional y Coaching Conductual podemos encontrarnos casos de depresión, ansiedad, TOC, adicciones, etc. en nuestras consultas, es de nuestra obligada responsabilidad que derivemos o cuanto menos sugiramos a nuestros clientes que acudan a otro tipo de profesional en el momento en que detectemos que el caso se escapa de nuestro dominio.

Si no vamos a hacer la carrera de medicina ni la de psicología, no pretendamos ser o ejercer profesiones que no nos tocan, por respeto a los profesionales que sí están capacitados para ello por supuesto, pero sobre todo por el bienestar de los seres humanos con los que tratamos.

De igual forma, a psicólogas y psiquiatras, cansadas de ver como afloramos coach y expertas en cosas varias os pido que abráis la mente porque definitivamente estamos destinadas a convivir y cooperar. Que lo aceptéis es imprescindible para que nuestro trabajo sea cada vez de mejor calidad.

Como decía al principio, esta es una profesión que justo está naciendo en nuestro país y que ni siquiera está oficializada en ningún lugar del planeta todavía pero es cuestión de tiempo, y lo sabéis.

Por último, al resto de personas que ni son psiquiatras, ni psicologas ni coaches, os animo a que rompáis tabús frente a los tratamientos de mejora personal y a que pidáis ayuda apartando los prejuicios sociales. Visitad mi otro post “yo no necesito ayuda

Todo lo aquí expuesto, a caballo entre la aclaración y la reivindicación, es fruto de mi percepción, opinión e inquietud y no está basado en ningún estudio o análisis específico.

Dedico este post excepcionalmente a mis miedos y perezas.